A 25 años del 11-S, obispos de EE.UU. llaman a vencer el mal con el bien
Por Tessa Gervasini
ACIPRESA, 10 de septiembre de 2026.
06:59 p. m.
Obispos de todo el país compartieron declaraciones, reflexiones y oraciones por Estados Unidos y por las personas que perdieron la vida en los atentados del 11 de septiembre de 2001, hace 25 años.
“Veinticinco años después, su recuerdo sigue vivo: en un nuevo perfil urbano, en sencillas placas y grandes monumentos conmemorativos, y en las fotografías de los miembros de los servicios de emergencia que perdieron la vida, que aún se exhiben fuera de las estaciones de bomberos y las comisarías”, afirmó el Arzobispo de Nueva York, Mons. Ronald Hicks, en un comunicado.
“Recordamos a quienes murieron y el extraordinario valor, servicio, sacrificio y compasión que siguieron”, señaló Hicks.
Mons. Hicks celebrará el 10 de septiembre una Misa de vigilia en la Catedral de San Patricio, a la que sólo se podrá asistir con invitación, para recordar a todas las personas afectadas por los atentados terroristas. También se transmitirá en vivo.
La arquidiócesis informó que en la Misa se recordará a quienes murieron como consecuencia de la tragedia y se acompañará en su duelo a sus seres queridos.
Con motivo del aniversario, la arquidiócesis también compartió unas palabras del Cardenal Edward Egan, quien era Arzobispo de Nueva York en 2001 y falleció en 2015.
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“No pretendemos que las palabras puedan abordar adecuadamente lo ocurrido. La sanación llevará tiempo, como siempre sucede”, afirmó Egan. “Aun así, insistimos en que la extraordinaria bondad de nuestra gente ha caminado junto al dolor y el sufrimiento”.
“En medio de la tragedia, la tristeza y el duelo, hubo esta bondad verdaderamente genuina y este amor fraterno, precisamente en la ciudad de Nueva York”, dijo el Obispo de Rochester, Nueva York, Mons. John Bonnici, en una entrevista con la publicación informativa de la diócesis.
“El Señor pudo servirse de las personas para acercarse a otras y hacer posible la sanación que tanto se necesitaba”, afirmó Bonnici, quien ejercía como sacerdote en Nueva York cuando ocurrió el atentado.
En la capital del país, los fieles también se reunirán para recordar a quienes murieron. Mons. Timothy Broglio, quien encabeza la Arquidiócesis para los Servicios Militares de Estados Unidos, celebrará una Misa en la iglesia de la cripta de la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en Washington D.C.
La Misa “honrará a los valientes miembros de los servicios de emergencia y de nuestras Fuerzas Armadas que respondieron al llamado de la nación tras los atentados, y encomendará a la misericordia de Dios a todos los afectados por aquel trágico día”, informó la basílica.
Se celebrará a las 5:15 p.m. (hora local) del 11 de septiembre y se transmitirá en vivo.
El presidente de los obispos de EE.UU. alienta el compromiso de ser “instrumentos de paz”
El Arzobispo de Oklahoma City, Mons. Paul Coakley, invitó a los católicos a unirse “en oración por las víctimas que nos fueron arrebatadas en actos de violencia injustificable hace 25 años en el World Trade Center, el Pentágono y una zona rural de Pensilvania”.
“De manera especial, abrazamos con amor en la oración a los familiares y amigos de las víctimas, que aún lloran la pérdida irreparable de sus seres queridos aquel día”, afirmó Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés).
“También recordamos a los equipos de primera respuesta y al personal de emergencias, tantos de los cuales dieron su vida en actos desinteresados de valentía”, señaló en el comunicado.
Coakley afirmó que, en medio del miedo y la incertidumbre que siguieron a los atentados, “nuestra fe nos levantó y nos sostuvo”, mientras la nación se volvía hacia Dios en oración con “una nueva intensidad y un sentido de unidad”.
“Mientras se intensifican los conflictos en todo el mundo, renovemos nuestro compromiso de ser instrumentos de la paz de Cristo en un mundo cada vez más fracturado y dividido”, afirmó Coakley.
Se hizo eco del Papa León XIV, quien señaló que “antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino”.
Obispos comparten reflexiones personales sobre los atentados del 11 de septiembre
El Arzobispo de Baltimore, Mons. William Lori, quien entonces era Obispo de Bridgeport, Connecticut, reflexionó sobre el 11 de septiembre y lo describió como una “mañana impensable”.
Tras enterarse de los atentados, “rápidamente me di cuenta de que muchos de mis feligreses trabajaban en el World Trade Center”, escribió Lori en un artículo para la Arquidiócesis de Baltimore.
“Impulsado por la urgente necesidad de estar con mi rebaño, dispuse celebrar una Misa en la Catedral de San Agustín de Bridgeport. A medida que transcurrían las horas, también celebré Misas que, pese a no haber sido anunciadas, contaron con una amplia asistencia, en la iglesia de San Juan de Stamford y en la de Santo Tomás de Aquino de Fairfield”.
A lo largo del día, Lori acudió a recibir “los trenes que llegaban de Nueva York, simplemente para acompañar a los pasajeros que bajaban aturdidos y traumatizados por lo que habían presenciado”, señaló.
Lori también indicó que buscó víctimas con quemaduras en los hospitales locales, pero comprendió que “la inmensa mayoría no había sobrevivido”.
“Lo que siguió fue una búsqueda incesante y angustiosa entre los escombros”, afirmó Lori. “A medida que se identificaba a las víctimas, comenzaron las dolorosas semanas de funerales. Me senté con cónyuges, hijos y padres que trataban de encontrarle sentido a lo inimaginable”.
“Casi 3.000 almas perecieron aquel día, entre ellas 343 bomberos, 72 agentes de las fuerzas del orden y 55 militares, a quienes se sumaron posteriormente miles de miembros de los equipos de emergencia cuyas enfermedades fueron consecuencia de sus abnegadas labores de recuperación en la Zona Cero”, dijo.
“Para honrar verdaderamente a quienes perdimos y el legendario valor de nuestros equipos de emergencia, nunca debemos olvidar”, aseguró Lori. “Que nadie crea que el terrorismo o la violencia pueden resolver jamás la injusticia”.
El Obispo de Bridgeport, Mons. Frank Caggiano, también recordó su experiencia y lo que su comunidad le enseñó después.
“Veinticinco años son tiempo suficiente para que una herida se cierre y se convierta en cicatriz, y para que una generación crezca conociendo aquella mañana sólo como un capítulo de un libro de texto. No son, ni de lejos, tiempo suficiente para las familias a las que sirvo”, afirmó Caggiano.
“En el condado de Fairfield, la pérdida nunca ha sido abstracta. Nuestros trenes llevaron a vecinos a aquellas torres, y esa noche regresaron con asientos vacíos”, dijo.
“En los años transcurridos desde entonces, me he sentado con algunos de ellos: padres que perdieron hijos, hijos que entonces eran bebés y ahora son adultos, compañeros de trabajo que todavía se preguntan por qué llegaron tarde aquel día”, compartió.
Caggiano señaló que le han enseñado numerosas lecciones, entre ellas “que la resiliencia no es lo mismo que dejar atrás lo ocurrido” y “que no debemos permitir que el miedo nos gobierne”.
“La tercera lección es la más difícil, y la propongo con cautela”, afirmó Caggiano. “Es la misericordia”.
“No consiste en olvidar, excusar ni ser indiferentes a la justicia. La justicia sin misericordia se convierte en venganza, y la misericordia sin justicia se convierte en indulgencia. El perdón comienza con el pleno reconocimiento de la herida y luego se niega a permitir que esa herida determine el resto de una vida”, señaló.
“No es un sentimiento que llega una mañana, sino una decisión deliberada que, en ocasiones, debe tomarse una y otra vez a lo largo de los años”, afirmó.
Obispos católicos ucranianos: “¿Cuál es el legado del 11 de septiembre?”
Los obispos católicos ucranianos de Estados Unidos emitieron una carta pastoral sobre el atentado y el legado que dejó.
Los obispos señalaron que los cristianos deben hacer algo más que recordar. Preguntaron: “¿Cuál es el legado del 11 de septiembre? ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué puede enseñarnos hoy aquel terrible día?”.
La tragedia “nos confronta con la terrible realidad de la capacidad de la humanidad caída para el mal”, afirmaron. “Cuando se permite que el odio se apodere del corazón humano, cuando otra persona deja de ser vista como un hijo de Dios y pasa a ser considerada un enemigo que debe ser destruido, las consecuencias pueden ser espantosas”.
El 11 de septiembre también reveló “una capacidad aún mayor para la bondad, el valor, la compasión, el sacrificio y el amor”, escribieron los obispos.
“Vimos a desconocidos ayudar a desconocidos. Vimos a bomberos subir escaleras hacia una muerte casi segura. Vimos a personas comunes realizar actos extraordinarios de valentía. Vimos a comunidades abrir sus puertas, a personas donar sangre, a iglesias llenarse de fieles, y a una nación y al mundo entero unirse en el dolor y la solidaridad”, señalaron.
“Incluso en medio de la tragedia, Dios nos da oportunidades para convertirnos en instrumentos de su amor”, afirmaron.
Los obispos concluyeron con las palabras de San Pablo: “No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien”.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
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