El Papa Francisco ofrece este consejo para vivir bien el camino de Cuaresma.
Redacci贸n ACI Prensa, 280221.
Antes de finalizar el rezo del 脕ngelus en el Palacio Apost贸lico del Vaticano este domingo 28 de febrero, el Papa Francisco ofreci贸 un consejo a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro para vivir con fruto el camino de Cuaresma: 鈥淯n ayuno de chismorreos y murmuraciones鈥.
鈥淒eseo a todos un buen camino en este tiempo de Cuaresma. Y os aconsejo un ayuno, un ayuno que no os har谩 pasar hambre: ayunar de chismorreos y murmuraciones. Es un modo especial. En esta Cuaresma no hablemos de los dem谩s, no chismorreemos. Y esto lo podemos hacer todos, todos. Es un buen ayuno, este鈥, dijo el Papa
鈥淵 no olvid茅is que tambi茅n ser谩 煤til leer cada d铆a un fragmento del Evangelio, llevar un peque帽o Evangelio en el bolsillo, en la bolsa, y tomarlo cuando se pueda, cualquier fragmento. Esto har谩 abrir el coraz贸n al Se帽or鈥, concluy贸.
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El Papa advierte del peligro de caer en la pereza espiritual e invita a superarla.
Redacci贸n ACI Prensa, 280221.
驴Es la pereza espiritual el gran peligro al que se enfrentan los cristianos en su vida de fe?聽El Papa Francisco, durante el rezo del 脕ngelus en el Vaticano este domingo 28 de febrero, advirti贸 contra el riesgo de que una vida de piedad planteada como una forma de escapar de las dificultades de la vida derive en esa pereza espiritual.
Para evitar ese riesgo, el Papa record贸 que los cristianos 鈥渆stamos llamados a vivir el encuentro con Cristo para que, iluminados por su luz, podamos llevarla y hacerla brillar en todas partes. Encender peque帽as luces en el coraz贸n de las personas; ser peque帽as l谩mparas del Evangelio que lleven un poco de amor y esperanza: 茅sta es la misi贸n del cristiano鈥.
El Santo Padre hizo esta reflexi贸n a partir de la lectura del d铆a, del Evangelio seg煤n San Marcos, en el que se narra la transfiguraci贸n de Jes煤s en el monte ante Pedro, Santiago y Juan.
Poco antes de aquel milagro 鈥淛es煤s hab铆a anunciado que, en Jerusal茅n, sufrir铆a mucho, ser铆a rechazado y condenado a muerte鈥.
鈥淧odemos imaginar lo que debi贸 ocurrir en el coraz贸n de sus amigos m谩s 铆ntimos: la imagen de un Mes铆as fuerte y triunfante entra en crisis, sus sue帽os se hacen a帽icos, y la angustia los asalta al pensar que el Maestro en el que hab铆an cre铆do ser铆a ejecutado como el peor de los malhechores. Es precisamente en ese momento cuando Jes煤s llama a Pedro, Santiago y Juan y los lleva consigo al monte鈥.
El Papa explic贸 el especial simbolismo que el monte tiene en la Biblia. 鈥淓l monte es el lugar elevado, donde el cielo y la tierra se tocan, donde Mois茅s y los profetas vivieron la extraordinaria experiencia del encuentro con Dios鈥.
鈥淛es煤s鈥, continu贸 el Pont铆fice, 鈥渟ube con los tres disc铆pulos y se detienen en la cima del monte. Aqu铆, 脡l se transfigura ante ellos. Su rostro radiante y sus vestidos resplandecientes, que anticipan su imagen de Resucitado, ofrecen a estos hombres asustados la luz para atravesar las tinieblas: la muerte no ser谩 el fin de todo, porque se abrir谩 a la gloria de la Resurrecci贸n鈥.
Asimismo, destac贸 las palabras de Pedro dirigidas a Jes煤s en el momento de la Transfiguraci贸n: 鈥淨u茅 bien se est谩 aqu铆鈥. 鈥淓s bueno estar con el Se帽or en el monte, vivir esta 鈥榓nticipaci贸n鈥 de luz en el coraz贸n de la Cuaresma. Es una invitaci贸n para recordarnos, especialmente cuando atravesamos una prueba dif铆cil, que el Se帽or ha resucitado y no permite que la oscuridad tenga la 煤ltima palabra鈥.
Se帽al贸 que 鈥渁 veces pasamos por momentos de oscuridad en nuestra vida personal, familiar o social, y tememos que no haya salida鈥.
鈥淣os sentimos asustados ante grandes enigmas como la enfermedad, el dolor inocente o el misterio de la muerte. En el mismo camino de la fe, a menudo tropezamos cuando nos encontramos con el esc谩ndalo de la cruz y las exigencias del Evangelio, que nos pide que gastemos nuestra vida en el servicio y la perdamos en el amor, en lugar de conservarla y defenderla鈥.
En esa situaci贸n 鈥渘ecesitamos otra mirada, una luz que ilumine en profundidad el misterio de la vida y nos ayude a ir m谩s all谩 de nuestros esquemas y de los criterios de este mundo. Tambi茅n nosotros estamos llamados a subir al monte, a contemplar la belleza del Resucitado que enciende destellos de luz en cada fragmento de nuestra vida y nos ayuda a interpretar la historia a partir de su victoria pascual鈥.
鈥淧ero tengamos cuidado鈥, avis贸 el Papa: 鈥渆sa sensaci贸n de que 鈥榚s bueno estar aqu铆鈥 no debe convertirse en pereza espiritual. No podemos quedarnos en el monte y disfrutar solos de la dicha de este encuentro. Jes煤s mismo nos devuelve al valle, entre nuestros hermanos y a nuestra vida cotidiana鈥.
Por el contrario, 鈥渄ebemos guardarnos de la pereza espiritual: estamos bien, con nuestras oraciones y liturgias, y esto nos basta. 隆No! Subir al monte no es olvidar la realidad; rezar nunca es escapar de las dificultades de la vida; la luz de la fe no es para una bella emoci贸n espiritual鈥.
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