La Iglesia busca recuperar la memoria de la Cristiada, “borrada de los libros de historia de México”
A 100 años del inicio de la resistencia católica que desembocó en la Cristiada, la Iglesia en México propone revisar este periodo “con objetividad”, sin reivindicar la violencia.
Por David Ramos
“Nos parece muy importante conocer bien esta historia, una historia que ha sido borrada de los libros de historia de México”, aseguró Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), al alentar la participación en el coloquio A cien años del inicio de la resistencia cristera, que se realizará del miércoles 14 al viernes 16 de octubre.
En conferencia de prensa el 11 de octubre, Mons. Pérez Villarreal, también Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, señaló que al conmemorar los 100 años del conflicto religioso que se vivió en el país, conocido como Cristiada o Guerra Cristera, “más que celebrar lo trágico de este evento, la violencia o la guerra, conmemoramos el testimonio de fe de muchísimos mexicanos”.
“Los mexicanos, principalmente los laicos, tomaron una postura de defensa, de autodefensa de su fe, de autodefensa de su capacidad y libertad para expresar lo que creían”, destacó.
El prelado recordó que los católicos mexicanos de la primera mitad del siglo XX se enfrentaron a “una situación en que la ley claramente estaba violando uno de los derechos fundamentales, que es el derecho a la libertad de fe, de expresión religiosa”.
En medio de crecientes tensiones entre la Iglesia y el Estado mexicano que se remontaban a la segunda mitad del siglo XIX, el levantamiento armado de la Cristiada estalló en 1926, con católicos de distintas partes del país alzándose en armas contra las autoridades civiles.
El conflicto se produjo en el marco de la llamada “Ley Calles”, que entró en vigor el 31 de julio de ese año y restringía severamente el culto público y la vida religiosa de los católicos.
Mons. Pérez Villarreal subrayó que con el coloquio, en el que participarán expertos mexicanos y de otros países, “no tratamos de reivindicar algún tipo de violencia, más bien queremos ahondar en la verdad”.
Eventos como este, resaltó, “nos ayudan a ver la realidad con objetividad, no con ideologías”, para así “poder vivir en un México más libre”.
Asimismo, sostuvo que “no fue un ataque contra el clero, fue un ataque contra la libertad religiosa de todo un pueblo”, y destacó que este derecho fundamental “no tiene por qué ser otorgado por el Estado”.
“Los derechos universales no los otorga el Estado, los garantiza”, afirmó.
El evento, organizado por la CEM junto con la Universidad Pontificia de México (UPM) y la Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica, incluirá conferencias en la Plaza Mariana de la Basílica de Guadalupe, al norte de la Ciudad de México, y en el auditorio de la UPM, al sur de la capital mexicana.
A su turno, el P. Juan Carlos Casas García, director del Departamento de Historia Eclesiástica de la UPM y de Historia y Arte de la CEM, destacó que la resistencia católica “fue más allá de un levantamiento armado”.
En primer lugar, explicó, se produjo “una resistencia pacífica de los católicos que se vieron vulnerados ante una legislación abiertamente vejatoria del derecho de la libertad religiosa y de la actividad de la Iglesia Católica en nuestro país”.
El objetivo del coloquio, señaló, es “completar y ampliar el conocimiento que se tiene de esta página” de la historia mexicana, marcada por “claroscuros, con luces y sombras”.
Lejos de adoptar “una perspectiva maniquea, haciendo juicios morales, clasificando a los protagonistas en buenos y malos, en héroes y villanos”, el evento busca acercarse a este periodo con “objetividad y lucidez crítica”.
En ese contexto, el sacerdote señaló que, “aunque reconociendo que se trata de un periodo doloroso de nuestra historia, se trata también de un episodio histórico lleno de testimonios de fe y fidelidad que no podemos olvidar”.
El coloquio podrá seguirse tanto de manera presencial como a través de las redes sociales de la Conferencia del Episcopado Mexicano y de la Universidad Pontificia de México.



