La diputada Sughey Torres Rodríguez, a nombre del Grupo Parlamentario del PRI, propuso reformar la Ley de Salud Mental y Prevención de Adicciones del Estado para incorporar el concepto de “bienestar digital” y fortalecer las acciones de promoción de la salud mental y prevención del suicidio.
La propuesta reconoce que las tecnologías de la información, las redes sociales y los entornos digitales forman parte de la vida cotidiana, especialmente de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, por lo que plantea impulsar estrategias de educación, orientación y sensibilización que permitan establecer una relación consciente, equilibrada y saludable con estas herramientas.
“Hablar de prevención del suicidio también implica reconocer que la sociedad tiene un papel fundamental en la construcción de entornos capaces de acompañar, escuchar e identificar oportunamente cuando una persona atraviesa por una situación de sufrimiento”, señaló la legisladora al destacar la importancia de atender los factores que pueden incidir en el bienestar emocional.
Torres Rodríguez explicó que la iniciativa incorpora también el concepto de contaminación digital, entendido como la exposición reiterada o acumulativa a contenidos, mensajes, prácticas o dinámicas digitales que pueden afectar negativamente el bienestar emocional y la percepción que una persona desarrolla sobre sí misma, sobre los demás o sobre determinadas conductas.
En este sentido, la iniciativa busca fortalecer las herramientas de prevención mediante el desarrollo de habilidades socioemocionales y pensamiento crítico, para que la población pueda identificar contenidos y dinámicas digitales que afecten su bienestar, reconocer señales de deterioro de la salud mental y prevenir situaciones de violencia, acoso, discriminación o manipulación.
“Antes de que una persona sea paciente en una institución de salud, primero es miembro de una familia, estudiante, compañero de trabajo, amigo y parte de una comunidad. Es en esos espacios donde transcurre su vida, donde establece vínculos y donde también pueden comenzar a manifestarse situaciones que afectan su bienestar emocional”, afirmó.
La diputada destacó que las redes sociales dejaron de ser únicamente herramientas de comunicación para convertirse en una extensión de la vida cotidiana, donde las personas construyen relaciones, expresan emociones y reciben reconocimiento, aceptación o rechazo, por lo que consideró necesario generar capacidades para hacer un uso responsable y saludable de estos espacios.
Finalmente, la legisladora consideró que la prevención requiere una visión integral que no se limite a la atención de las crisis, sino que fortalezca desde las familias, escuelas, comunidades y entornos digitales las redes de apoyo, la búsqueda oportuna de ayuda y las herramientas para enfrentar el sufrimiento emocional, especialmente entre las nuevas generaciones.



