Una Iglesia dedicada a los migrantes:
este es el resumen del sexto día del Papa León XIV en España
Por Diego López Colín.
ACIPRENSA, 11 de junio de 2026.
Con su llegada a la isla de Gran Canaria, el Papa León XIV inició la tercera y última etapa de su viaje apostólico por España, cuyo eje estuvo centrado en la respuesta de la Iglesia Católica al fenómeno migratorio.
“Existe el derecho a no tener que migrar”
La primera actividad del Santo Padre tuvo lugar en el muelle de Arguineguín, uno de los principales puntos de llegada de embarcaciones procedentes de África. Cada año, miles de personas arriesgan la vida intentando alcanzar territorio europeo a través de las islas.
En ese lugar se reunió con alrededor de 2.000 personas, entre migrantes, representantes de instituciones públicas y miembros de organizaciones humanitarias.
Durante su intervención, el Pontífice se unió al dolor de quienes abandonan sus hogares en busca de una vida mejor e hizo un llamado a defender el derecho de las personas a “permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños”.
El Papa invita a “abrazar la cruz de Cristo”
Más tarde, el Papa León XIV se trasladó a la Catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria, donde sostuvo un encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y agentes de pastoral, en donde compartió las pautas para llegar “a la patria celestial”.
La primera fue “abrazar la cruz de Cristo”. En ese sentido, señaló que la misión de la Iglesia Católica se expresa en el servicio concreto a quienes sufren, acompañando “las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida”.
Por otro lado, indicó que la otra forma para llegar al cielo es “cultivar una espiritualidad eucarística”.
40.000 corazones
La jornada culminó con una multitudinaria celebración Eucarística en el Estadio de Gran Canaria, en vísperas de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Alrededor de 40.000 personas participaron, dentro y fuera del estadio, en la Misa presidida por el Papa.
Al inicio de la homilía, el Papa León XIV invitó a la comunidad católica a “rezar juntos, en esta Santa Misa, por los hermanos y las hermanas que han perdido la vida en el mar”.
También subrayó que, para un cristiano, la caridad “no debe ser mero asistencialismo”, sino una actitud que busque “integrar a las personas, para su plena realización —espiritual, intelectual y física— y su inserción digna y constructiva en la comunidad”.
De este modo, continuó, “nuestros encuentros, aun frente a acontecimientos difíciles y dolorosos, se convertirán en ocasión para esparcir semillas de esperanza en el camino de la humanidad hacia un futuro mejor”.






























