Llaman a Construir Cultura de Cuidado y Dignidad para Adultos Mayores

Garantizar una vida digna, activa e incluyente para las personas adultas mayores requiere fortalecer las políticas públicas y replantear los sistemas de atención, consideró la diputada Dany Soto Hernández al advertir que envejecer no debe significar aislamiento, olvido o invisibilidad.

Durante un pronunciamiento en el Congreso del Estado, la legisladora señaló que el crecimiento de la población adulta mayor obliga a revisar aspectos relacionados con los sistemas de salud, los modelos de atención, la infraestructura urbana, la movilidad, la salud mental y las políticas de cuidado, además de la forma en que se construye la convivencia familiar y comunitaria.

Explicó que diversos países y regiones han impulsado legislaciones y políticas orientadas no solo a prolongar la vida, sino a garantizar condiciones dignas para las personas adultas mayores, mediante sistemas integrales de cuidados, atención domiciliaria, envejecimiento activo y protección emocional.

“Nadie debería llegar al final de su vida sintiéndose una carga y nadie debería enfrentar el dolor, la enfermedad o la dependencia en soledad”, expresó Dany Soto, al considerar prioritario avanzar en temas como la profesionalización del cuidado, la salud mental geriátrica, la inclusión digital y el combate al abandono.

La diputada priista resaltó que la inclusión digital representa una herramienta para reducir el aislamiento social, facilitar la comunicación con las familias, acceder a servicios médicos y preservar la independencia de las personas adultas mayores.

“El cuidado debe dejar de verse únicamente como una responsabilidad privada o familiar. El cuidado también es un tema de salud pública, de justicia social y de derechos humanos”, sostuvo.

Asimismo, advirtió sobre las condiciones de abandono, violencia emocional y abuso patrimonial que enfrentan muchas personas adultas mayores, situaciones que, dijo, también se reflejan en la indiferencia y la soledad.

Finalmente, consideró indispensable avanzar hacia sistemas integrales de cuidados compartidos entre el Estado, las instituciones, las familias y la sociedad, además de construir una cultura donde las personas adultas mayores sean reconocidas desde la dignidad, la inclusión y el respeto.