“Dios escucha los gritos de las víctimas”, asegura obispo mexicano en multitudinaria caminata por la paz
Por David Ramos
ACIPRENSA, 17 de mayo de 2026.
Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, en el estado de Morelos, y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), aseguró que “nuestro Dios escucha los gritos de las víctimas, camina con ellas y nos llama también a nosotros a no apartar la mirada”.
Así lo resaltó al presidir la multitudinaria 12ª Caminata por la Paz en su diócesis el sábado 16 de mayo, conmemorando “doce años de poner los pies en la calle para decirle al mundo que no nos resignamos, que no nos queremos acostumbrar, que no nos vencerán”.
Esta caminata, dijo, muestra que el de Morelos es “un pueblo que camina, que no se rinde y que sigue creyendo que la paz es posible”.
De acuerdo al más reciente informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, 17 localidades mexicanas forman parte del listado de las 50 ciudades más violentas del mundo. Cuernavaca ocupa la posición 23.
Custodiando la “llama” de la paz
Tras recordar el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz 2026, celebrada el 1 de enero, en el que el Santo Padre describe la paz como “una pequeña llama amenazada por la tormenta”, Mons. Castro Castro aseguró que “a eso hemos venido hoy: a custodiar esa llama para que no se apague por la tormenta. Y lo hacemos juntos, porque estando solos, se apaga. Pero juntos, la podemos sostener”.
Una parroquia de España lleva al Vaticano una campana de 1.500 kilos para que la bendiga el Papa
El prelado mexicano subrayó que su mensaje no es el “de un político ni de un analista social ni de alguien que pretende señalar desde lejos el sufrimiento de los demás. Hablo como pastor, como hermano que camina con su pueblo”.
“Hablo como el discípulo de Jesucristo que ha visto demasiadas lágrimas en los rostros de Morelos y de México, de nuestra patria tan lastimada por la violencia de nuestras familias”, señaló.
“He escuchado el silencio roto de las madres buscadoras”, continuó. “He visto el miedo de los jóvenes que sienten que el futuro se les escapa, el cansancio de familias enteras que viven en la incertidumbre, la violencia, el abandono, el cansancio de los transportistas que no pueden trabajar honestamente porque el crimen organizado los tiene subyugados, el hartazgo de tantos que ya no soportan la corrupción que vivimos”.
Ante este sufrimiento, precisó, “la Iglesia no puede permanecer indiferente ni refugiada en la comodidad de sus templos, porque el Dios en quien creemos no es un Dios que observa desde lejos, es el Dios de la zarza ardiente, el Dios que le dijo a Moisés, he visto la opresión de mi pueblo, he escuchado su clamor y he bajado para liberarlo. Nuestro Dios escucha los gritos de las víctimas, camina con ellas y nos llama también a nosotros a no apartar la mirada”.
“La Iglesia no está aquí para dividir ni para confundir por ambición o por poder, la Iglesia está aquí para construir desde la verdad, porque sólo la verdad puede abrir caminos de reconciliación auténtica”, dijo el prelado, remarcando que “poner a las víctimas en el centro no es estrategia, no es estética, no es un discurso emotivo, es reconocer que allí Dios nos está hablando, cuestionando e interpelando como sociedad”.
“En el rostro de quien llora a un hijo, de quien fue desaparecido, de quien vive bajo la extorsión o de quien perdió la esperanza, allí está Cristo clamando nuevamente desde la cruz”, alertó.
Un sacerdote obligado a dejar su parroquia por el crimen
El prelado se refirió luego a la “herida particular” de la pequeña población de Huautla, al sur de Morelos, “uno de los rincones más pobres y más olvidados de nuestro estado”, que es “tierra de gente sencilla y trabajadora, tierra golpeada desde hace años por la pobreza y la migración, tierra que ha visto partir a sus hijos en busca del pan que ahí no tienen”.
Ahí, denunció, “el crimen organizado ha llegado a un grado de crueldad que ya no tiene nombre”, cobrando extorsiones, conocidas también como “derecho de piso”, “simplemente por vivir allí, simplemente por tener una casa”.
“Cuando el párroco de San Francisco de Asís en Huautla se convirtió en el último reducto de esperanza para la comunidad, como tantas veces lo es el sacerdote en los pueblos más vulnerables de México; cuando su presencia y su palabra eran el único apoyo que le quedaba a la gente para no hundirse en la desesperación, el crimen organizado lo amenazó con quitarle la vida”.
“Tan graves, tan reales, tan concretas esas amenazas que tuvo que salir de su comunidad para proteger su propia integridad y hoy Huautla está sin pastor”, lamentó.
“Gobernar es no abandonar”
Mons. Ramón Castro Castro dijo más adelante en su mensaje que “gobernar es no abandonar. Gobernar es no renunciar a la responsabilidad de garantizar seguridad y bienestar de cada persona en el territorio que se les ha confiado”.
“Les pedimos con el corazón en la mano, sin rodeos, que Huautla no se quede sola, que las madres buscadoras tengan el apoyo institucional que merecen, que los transportistas tengan seguridad, que miles y miles de comerciantes, micro y medianos y pequeños comerciantes, puedan trabajar sin tener que pagar el derecho de piso, que los jóvenes tengan alternativas reales, educación de calidad, empleo digno, espacios seguros, para que el crimen organizado no sea la única puerta que se les abre”.
“Les pedimos, autoridades, que no nos vendan narrativas falsas. El pueblo ya no las acepta cuando se declara la paz, mientras el 90 % de los morelenses tienen miedo de salir a la calle. Eso no es gobernar, eso es ofender la inteligencia del pueblo”, expresó.
Al mismo tiempo, aseguró a las autoridades la ayuda de la Iglesia y sus sacerdotes, religiosos y comunidades: “No estamos aquí para criticar por criticar, estamos aquí para sumar, para acompañar, para proponer, para caminar juntos por la paz”.
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Arquidiócesis de México pide “no cerrar los ojos” ante el drama de las familias buscadoras
Por David Ramos
ACIPRENSA, 17 de mayo de 2026.
La Arquidiócesis Primada de México renovó su llamado de asistir a las familias buscadoras que trabajan por encontrar a sus seres queridos desaparecidos en distintas partes del país, al tiempo que pidieron “no cerrar los ojos ante el sufrimiento ajeno”.
En el editorial del domingo 17 de mayo en su semanario Desde la Fe, la arquidiócesis capitalina aseguró que “hay dolores que una sociedad no puede permitirse normalizar. Las desapariciones en México son uno de ellos”.
“Cuando vemos una ficha compartida en redes sociales, una mujer que sostiene una fotografía en una marcha, o una madre que cava con sus propias manos en un terreno baldío, existe detrás una familia o una comunidad rota a causa de una herida muy dolorosa”, indicó.
De acuerdo a cifras oficiales de la Secretaría de Gobernación de México, desde el 31 de diciembre de 1952 hasta la fecha han desaparecido en el país 400.139 personas, de las cuales 134.181 continúan sin ser localizadas.
El Índice de Paz México 2025, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, advierte que “se ha identificado una tendencia creciente de personas reportadas como desaparecidas en todo el país, lo que ha generado niveles crecientes de alarma e indignación”.
“Desde 2010, se han registrado aproximadamente 292,000 casos de personas desaparecidas en México, y más de la mitad de estos casos ocurrieron en los últimos seis años”, señala el documento.
Un informe del Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED, por sus siglas en inglés) publicado a inicios de abril ha solicitado que la Asamblea General de la ONU examine el caso de los desaparecidos en México, concluyendo que “existen indicios fundados de que se han perpetrado y se siguen perpetrando desapariciones forzadas en el contexto de varios ataques generalizados o sistemáticos llevados a cabo en México, es decir, como crimen de lesa humanidad”.
La “frustración” de las familias buscadoras
La Arquidiócesis de México destacó en su editorial que “hablar de personas desaparecidas se comprende mejor cuando pensamos en ausencias que duelen todos los días y en familias que viven atrapadas entre la esperanza y la incertidumbre”.
En un reciente encuentro, familias buscadoras le compartieron a la Arquidiócesis Primada “el cansancio emocional que provoca sentirse atrapadas en promesas que no se cumplen y en acciones que inicialmente parecieran abrir caminos de esperanza, pero que terminan ampliando todavía más su frustración”.
“En esa reunión pidieron a la Iglesia acompañarlas en dos sentidos muy concretos: ayudar a sensibilizar y visibilizar esta problemática, y mantenerse cerca de ellas en su lucha cotidiana y en su dolor”, señaló.
“Aseguraron que, muchas veces, además de cargar con la ausencia de un ser querido, deben enfrentar la indiferencia, el prejuicio y el abandono institucional”, añadió.
En su labor, realizada “sin apoyo de las instituciones, arriesgando su vida y salud”, continuó la arquidiócesis mexicana, las familias buscadoras “sufren ansiedad, estrés, depresión, e inestabilidad económica. Nadie debería atravesar un dolor así”.
“Ninguno de ustedes desaparece del corazón de Dios”
Ante esta situación, consideró “indispensable que las autoridades actúen con responsabilidad, eficacia y sensibilidad”, subrayando que “la justicia no puede quedarse detenida entre trámites, discursos encontrados o estrategias que se anuncian con fuerza, pero que no terminan traduciéndose en resultados que den certeza a las familias buscadoras”.
“Es una tarea que nos corresponde a todos. Como ciudadanos, como vecinos, como creyentes, como seres humanos, estamos llamados a no cerrar los ojos ante el sufrimiento ajeno”, aseguró.
Recordando que este domingo la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor, la Arquidiócesis de México destacó que la fecha “nos ofrece una palabra de consuelo y llena de amor”, pues “nos recuerda que, antes de ascender al cielo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo’”.
“Esta es una promesa que sigue viva hoy con nosotros, especialmente para quienes atraviesan la noche del dolor y de la incertidumbre. Tengan la certeza que ninguno de ustedes desaparece del corazón de Dios”, subrayó.
Etiquetas: noticias católicas, Violencia en México, Iglesia Católica en México.






























