Una propuesta para conmemorar los 200 años de la instalación del Primer Congreso Constitucional del estado, como un testimonio histórico del origen de la soberanía local, presentó el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso de Durango, Ernesto Alanís Herrera.
La iniciativa fue expuesta en tribuna por las y los legisladores Sandra Amaya, Rocío Rebollo, Gaby Vázquez, Héctor Herrera, Alejandro Mojica, Martín Vivanco y Otniel García, a nombre del coordinador del Grupo Parlamentario del PRI.
Alanís Herrera recordó que fue el 10 de mayo de 1826 cuando se instaló la primera legislatura local, un espacio que durante dos siglos ha sido donde se construyen leyes, se resuelven diferencias y se defiende la voluntad del pueblo. “Aquel primer Congreso no fue un órgano decorativo. Fue un poder determinante, profundamente transformador”, afirmó.
El legislador detalló que esa primera Legislatura asumió su papel con decisión: designó al primer gobernador constitucional del estado, Santiago Baca Ortiz, como un ejercicio claro de equilibrio de poderes. Además, impulsó la educación pública mediante el sistema lancasteriano, sentó las bases de seguridad con la creación de la policía rural, organizó la vida municipal y promovió el desarrollo económico en tiempos difíciles.
“Ese Congreso entendió algo que sigue vigente hasta hoy: que el poder no es para concentrarse, sino para equilibrarse; que gobernar no es imponer, sino construir acuerdos”, sostuvo Alanís Herrera, quien también destacó que, desde una visión avanzada para su época, ese Congreso estableció un sistema bicameral donde el debate, el consenso y la deliberación fueron parte central de la toma de decisiones.
El diputado reconoció que, pese a las tensiones políticas y sociales de aquel tiempo, así como las limitaciones económicas y los conflictos derivados de la transición institucional, el Congreso de 1826 no claudicó y dejó un legado que aún define a Durango. Por ello, enfatizó que conmemorar este hecho histórico no es un acto simbólico vacío, sino un ejercicio de memoria y responsabilidad pública.
“Esta propuesta —puntualizó Alanís Herrera— busca dejar constancia de un momento que trascienda en la conciencia colectiva de Durango, como un recordatorio de que las instituciones se construyen con visión, carácter y compromiso.”






























