Negar existencia de Juan Diego, es para negar las Apariciones de la Guadalupana
Por Josè Agapito Salazar Ibarra.
DURANGO-S21.COM 121224.
+ Juan Diego Cuauhtlatoatzin naciò en Cuautitlàn, del reino de Texoco, hacia el año 1474 y muriò en 1548, junto a la primera capillita levantada en honor de la Virgen Marìa en su advocación de Guadalupe, donde evangelizò a millares, primordialmente de los pueblos originarios.
Negar la existencia de ese Vidente de la Madre celestial (que quiso venir a darle, desde nuestro Mèjico, un pueblo nuevo a su Hijo Jesucristo, justo cuando, por la Reforma, el catolicismo perdìa paìses enteros): es una mulada que también reduce a mero cuento las mismas Apariciones guadalupanas.
Los antros donde se manipulan esas “teorías” son las que Leòn XIII llamò sinagogas de Satanàs; sinagogas con minúscula, porque son las usadas por los saduceos que rechazan la posibilidad de la Resurrecciòn y por lo tanto combaten la de Jesùs de Nazareth, el Cristo, hace poco màs de 2000 años.
Aparte de fanatismos adversos, las circunstancias administrativas de hace màs de 500 años, sin un Registro Civil como el de hoy, hace que falte una como credencial electoral de Juan Diego. Solo “hay referencias, còdices y tradiciones cuidadosamente conservadas de generación en generación”.
“Sin embargo, conocemos la esmerada educación que recibían los indios nahoas y podemos deducir que lo que Juan Diego manifestò de su personalidad en su encuentro con la Virgen Marìa, no fue casualidad sino el resultado de la cultura indígena en la que creció y fuè educado”.
“DESPUES DE LAS APARICIONES.
“A partir de 1531, Juan Diego dedicò su vida a custodiar la ermita que fue edificada para albergar la imagen milagrosa. Durante 16 años llevò una vida de sencillez, piedad y servicio. Muriò en 1548, a la edad de 74 años, mismo año en que murió el Obispo Zumàrraga y fuè sepultado en la misma ermita, igual que su tìo Juan Bernardino, muerto en la peste de 1544 a los 86 años”.
“En el año 1995 el investigador guadalupano, Padre Xavier Escalada, S.J., descubrió en un libro antiguo un trozo de pergamino, posiblemente de piel de venado, que resultò ser un còdice en el que se narra la santa muerte de Juan Diego con figuras al estilo nahoa.
“En los “Anales de los Sabios Tlaxcaltecas” y los “Anales de Catedral”, se escribió en lengua nahoa la siguiente noticia: “Año de 1548. Muriò dignamente Juan Diego, a quien se le apareció la preciosa Señora de Guadalupe de Mèxico”. La misma noticia aparece en los códices “Universidad” y “Bartolache”.
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Lo entrecomillado lo obtuve del folleto E.V.C. (El Verdadero Catolicismo”) No. 415, autorìa del R.P. Pedro Herrasti, S.M., bajo el título de SAN JUAN DIEG0 CUAUHTLATOATZIN. Es editado por la Sociedad EVC que alcanza casi el siglo con ese servicio a la catolicidad mexicana. En el caso se contò con la bendiciòn del entonces Arzobispo primado de Mèxico, Card. Noberto Rivera Carrera.






























