Agradecer, porque nada es obvio ni merecido

El Papa: Caminar juntos, ser sinodales. Agradecer a Dios por los dones que nos da

Francisco en su homil铆a en la misa con canonizaciones de los nuevos santos, Juan Bautista Scalabrini y Art茅mides Zatti, habl贸 de la necesidad de caminar juntos, ser honestos con nosotros mismos, todos tenemos el coraz贸n enfermo, todos necesitados de la misericordia del Padre. Agradecer a Dios por los dones que nos da todos los d铆as, no olvidarnos de cultivar una relaci贸n viva con 脡l. No dar todo por sentado, incluso la fe, hasta el punto de convertirnos en cristianos que no saben asombrarse

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano, (VN, 091022).

 

En una plaza llena de fieles que vinieron a celebrar la fiesta de sus beatos que hoy fueron elevados al honor de los altares, que hoy son ya santos, el Papa quiso detenerse en su homil铆a en dos aspectos que sugiere el Evangelio de hoy: caminar juntos y agradecer. Dos santos que est谩n muy relacionados con la migraci贸n.

 

Dedic贸 un intenso momento para hablar de la realidad de los migrantes hoy d铆a. “La exclusi贸n de los inmigrantes es escandalosa. La exclusi贸n de los migrantes es criminal, los hace morir ante nosotros. Y as铆, hoy tenemos el Mediterr谩neo que es el mayor cementerio del mundo. La exclusi贸n de los inmigrantes es repugnante, es pecaminosa, es criminal. No abrir las puertas a los necesitados”, enviados a los lagers donde son explotados, vendidos como exclavos. Y ahora con el conflicto entre Rusia y Ucrania, hay una migraci贸n de ucranianos que huyen de la guerra dijo y pidi贸 que no se olvide a la atormentada Ucrania.

 

Los migrantes. Exclu铆dos y enviados a lagers

Caminar juntos, es incluir al otro. Escucharlo, acercarme al otro. Sentirnos todos pecadores, todos necesitados de la Misericordia de Cristo. Derribar las desigualdades y marginaciones:

 

鈥淢e da miedo cuando veo comunidades cristianas que dividen el mundo en buenos y malos, en santos y pecadores; de esa manera, terminamos sinti茅ndonos mejores que los dem谩s y dejamos fuera a muchos que Dios quiere abrazar. Por favor, incluyan siempre: incluyan siempre, en la Iglesia como en la sociedad, todav铆a marcada por tantas desigualdades y marginaciones. Incluya a todos”.

 

Y hoy, en el d铆a en que Scalabrini se convierte en santo, afirm贸 el Papa, me gustar铆a pensar en los emigrantes. La exclusi贸n de los inmigrantes es escandalosa. Al contrario: la exclusi贸n de los migrantes es criminal, los hace morir ante nosotros. El Mediterr谩neo es el mayor cementerio del mundo, dijo con tristeza, y a帽adi贸:

 

“La exclusi贸n de los inmigrantes es repugnante, es pecaminosa, es criminal. No abrir las puertas a los necesitados… ‘No, no los excluimos: los enviamos lejos’, a los lagers, donde son explotados y vendidos como esclavos. Hermanos y hermanas, hoy pensamos en nuestros emigrantes, en los que mueren. Y los que pueden entrar, 驴los recibimos como hermanos o los explotamos? Dejo la pregunta ….”

 

Agradecer a Dios por los dones que nos da todos los d铆as, no olvidarnos de cultivar una relaci贸n viva con 脡l. No padecer esa “fea enfermedad espiritual, dar todo por sentado, incluso la fe, incluso nuestra relaci贸n con Dios, hasta el punto de convertirnos en cristianos que ya no saben asombrarse, que ya no saben decir 鈥済racias鈥, que no muestran gratitud, que no saben ver las maravillas del Se帽or”.

 

La gratitud, el saber decir 鈥済racias鈥, nos lleva en cambio a atestiguar la presencia de Dios-amor. Y tambi茅n a reconocer la importancia de los dem谩s, superando la insatisfacci贸n y la indiferencia que deforman nuestro coraz贸n. Saber dar las gracias es esencial, todos los d铆as a Dios, y a quien nos rodea.

 

Caminar juntos:

Jes煤s sana a diez leprosos, al principio caminan juntos, pero s贸lo uno se devuelve para agradecerle a Jes煤s, el samaritano. El Papa al respecto dijo que la enfermedad y la fragilidad en com煤n hacen caer las barreras y superan toda exclusi贸n.

Cuando somos honestos con nosotros mismos, afirm贸, recordamos que todos tenemos el coraz贸n enfermo, que todos somos pecadores, que todos estamos necesitados de la misericordia del Padre.

 

鈥淵 entonces, dejamos de dividirnos en base a los m茅ritos, a los papeles que desempe帽amos o a cualquier otro aspecto exterior de la vida; y caen los muros interiores, los prejuicios. As铆, finalmente, nos redescubrimos como hermanos鈥.

 

Despojarnos de nuestras armaduras, de nuestras barreras

 

Hablando de la primera lectura en cambio, en la que Naam谩n, rico y poderoso, para ser curado se sumerge en el r铆o en el que todos se ba帽aban, y lo hizo quit谩ndose su armadura, sus ropas. Aqu铆 Francisco nos record贸 el bien que nos hace a todos, 鈥渜uitarnos nuestras armaduras exteriores, nuestras barreras defensivas, y darnos un buen ba帽o de humildad, recordando que todos somos fr谩giles por dentro y estamos necesitados de curaci贸n; todos somos hermanos鈥.

 

Caminar juntos es avanzar junto a los dem谩s, no ser caminantes solitarios, record贸 el Papa, esto es la fe cristiana, que nos invita a salir de nosotros mismos hacia Dios y hacia los hermanos, nunca a encerrarnos en nosotros mismos.

 

鈥淪iempre nos pide que nos reconozcamos necesitados de curaci贸n y de perd贸n, que compartamos las fragilidades de los que nos rodean, sin sentirnos superiores.鈥

 

驴Vencemos la tentaci贸n de la autorreferencialidad?

 

Seguidamente el Santo Padre nos cuestiona, a cada uno de nosotros, nos pide que verifiquemos si en nuestras vidas, en nuestras familias, en los lugares donde trabajamos, y que frecuentamos cada d铆a, si somos capaces de caminar junto a los dem谩s, de escuchar, de vencer la tentaci贸n de atrincherarnos en nuestra autorreferencialidad y de pensar s贸lo en nuestras propias necesidades.聽 Caminar juntos, ser 鈥渟inodales鈥, dijo Francisco, esa es tambi茅n la vocaci贸n de la Iglesia.

 

Pregunt茅monos, nos cuestiona el Pont铆fice, hasta qu茅 punto somos realmente comunidades abiertas y que incluyen a todos; si somos capaces de trabajar juntos, sacerdotes y laicos, al servicio del Evangelio; si tenemos una actitud de acogida 鈥昻o s贸lo con palabras, sino con gestos concretos鈥 hacia los que est谩n alejados y hacia todos los que se acercan a nosotros, sinti茅ndose inadecuados a causa de sus complicadas trayectorias de vida. Y nos pregunta si hacemos sentir parte de la comunidad a esas personas o las excluimos.

 

Agradecer a Dios

El segundo aspecto es agradecer. En el grupo de los diez leprosos hubo uno solo que, al verse curado, volvi贸 a alabar a Dios y a mostrar su gratitud a Jes煤s, se帽al贸 Francisco, los otros nueve fueron sanados, pero luego cada uno tom贸 su camino, olvid谩ndose de Aquel que los hab铆a curado.

 

鈥淓l samaritano, en cambio, hizo del don recibido el inicio de un nuevo camino; regres贸 donde Aquel que lo hab铆a sanado, fue a conocer de cerca a Jes煤s y comenz贸 una relaci贸n con 脡l. Su actitud de gratitud no fue, pues, un simple gesto de cortes铆a, sino el inicio de un camino de gratitud. Se postr贸 a los pies de Cristo (cf. Lc 17,16), es decir, realiza un gesto de adoraci贸n, reconoci贸 que Jes煤s es el Se帽or, y que 脡l era m谩s importante que la curaci贸n que hab铆a recibido鈥.

 

Dar gracias a Dios por los dones que nos da a diario

 

Una gran lecci贸n para nosotros, nos record贸 el Papa, porque nos beneficiamos de los dones de Dios todos los d铆as, pero a menudo seguimos nuestro propio camino, olvid谩ndonos de cultivar una relaci贸n viva con 脡l.

 

“Esa es una fea enfermedad espiritual, dar todo por sentado, incluso la fe, incluso nuestra relaci贸n con Dios, hasta el punto de convertirnos en cristianos que ya no saben asombrarse, que ya no saben decir 鈥済racias鈥, que no muestran gratitud, que no saben ver las maravillas del Se帽or”.

 

Saber decir gracias: nada es obvio o merecido

 

De esta manera, asever贸 el Papa Francisco, acabamos pensando que todo lo que recibimos cada d铆a sea obvio y merecido. La gratitud, el saber decir 鈥済racias鈥, se帽al贸, nos lleva en cambio a atestiguar la presencia de Dios-amor. Y tambi茅n a reconocer la importancia de los dem谩s, superando la insatisfacci贸n y la indiferencia que deforman nuestro coraz贸n.

 

“Saber dar las gracias es esencial. Todos los d铆as, dar gracias al Se帽or, aprender a darnos las gracias entre nosotros: en la familia, por esas peque帽as cosas que recibimos a veces sin ni siquiera preguntarnos de d贸nde vienen; en los lugares que frecuentamos cada d铆a, por los muchos servicios que disfrutamos y por las personas que nos apoyan; en nuestras comunidades cristianas, por el amor de Dios que experimentamos a trav茅s de la cercan铆a de los hermanos y hermanas que muchas veces en silencio rezan, ofrecen, sufren, caminan con nosotros. Por favor, no olvidemos nunca esta palabra clave: 隆Gracias!”

 

Scalabrini y Zatti: ejemplo de Caminar juntos y dar gracias

Los dos santos canonizados hoy nos recuerdan la importancia de caminar juntos y de saber dar las gracias, afirm贸 el Papa. Recordando al obispo Scalabrini, que fund贸 una Congregaci贸n para el cuidado de los emigrantes, afirmaba que en el caminar com煤n de los que emigran no hab铆a que ver s贸lo problemas, sino tambi茅n un designio de la Providencia: 鈥淧recisamente gracias a las migraciones forzadas por las persecuciones 鈥昫ec铆a鈥 la Iglesia cruz贸 las fronteras de Jerusal茅n y de Israel y se hizo 鈥榗at贸lica鈥; gracias a las migraciones de hoy la Iglesia ser谩 un instrumento de paz y comuni贸n entre los pueblos鈥 (cf. L’emigrazione degli operai italiani, Ferrara 1899).聽 “Hay una migraci贸n, ahora mismo, aqu铆 en Europa, sobre todo, que nos hace sufrir mucho y nos mueve a abrir el coraz贸n: la migraci贸n de ucranianos que huyen de la guerra. No olvidemos hoy a la atormentada Ucrania”. Scalabrini miraba m谩s all谩, dijo, miraba hacia delante, hacia un mundo y una Iglesia sin barreras, sin extranjeros.

 

Por su parte, dijo por 煤ltimo Francisco, el hermano salesiano Art茅mides Zatti fue un ejemplo vivo de gratitud. Curado de la tuberculosis, dedic贸 toda su vida a saciar las necesidades de los dem谩s, a cuidar a los enfermos con amor y ternura. Se dice que lo vieron cargarse sobre la espalda el cad谩ver de uno de sus pacientes. Lleno de gratitud por lo que hab铆a recibido, quiso manifestar su acci贸n de gracias asumiendo las heridas de los dem谩s.

 

Una s煤plica del Papa al final de su homil铆a: “recemos para que estos santos hermanos nuestros nos ayuden a caminar juntos, sin muros de divisi贸n; y a cultivar esa nobleza de esp铆ritu tan agradable a Dios que es la gratitud”.