Saludo del Papa a fieles de Alaska a la Patagonia: “Viva la Virgen de Guadalupe”
Después del rezo del Ángelus, ante una plaza llena de colorido y fieles latinoamericanos que rezaron el Santo Rosario en la Plaza de San Pedro, el Papa llamó a la conversión y la renovación de la Iglesia y de la sociedad que tanto necesitan los países de América y del mundo.
Alina Tufani – Ciudad del Vaticano. (VN, 121221).
“¡Cuántas banderas de países americanos!” exclamó el Papa Francisco al dirigirse en español a los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza San Pedro, desde la mañana, para rezar el Rosario en honor de la Virgen de Guadalupe. El Santo Padre los felicitó por ese gesto que ha “unido a quienes desde Alaska hasta la Patagonia” festejan a “La Morenita”, cada 12 de diciembre.
El Pontífice afirmó que la Virgen de Guadalupe y San Juan Diego nos enseñan siempre a “caminar juntos, desde las periferias hasta el centro”, en comunión con los obispos, para “ser Buena Noticia para todos”.
Dios que es comunión, animará la conversión y la renovación de la Iglesia y de la sociedad que tanto necesitamos en las Américas, – la situación de tantos países americanos es muy triste, – y también necesitamos en el mundo ].
Y al recordar que con estos actos de “fe y de testimonio público” como el demostrado, hoy, en la Plaza de San Pedro, se comienza a preparar el Jubileo Guadalupano del 2031 y el Jubileo de la Redención del 2033, el Papa concluyó su alocución con un fuerte: ¡Viva la Virgen de Guadalupe!
Mariachis para La Morenita
Serenatas, vestidos típicos, flores y oraciones de decenas de fieles latinoamericanos y de todo el mundo llenaron la Plaza de San Pedro, esta mañana, para honrar, en su fiesta, a la Patrona de América, la Virgen de Guadalupe. A partir de las 10 de este domingo, la Plaza de San Pedro estuvo animada por los fieles reunidos para el rezo de la oración mariana con motivo de la fiesta dedicada a la Santísima Virgen que apareció en México en 1531. Una iniciativa impulsada por la Pontificia Comisión para América Latina que culminó con el Ángelus del Papa Francisco.
Una procesión con la imagen de “La Morenita” abrió el evento que fue animado por un grupo de mariachis mexicanos que fueron el preámbulo de la Fiesta Guadalupana en el Vaticano. Tal como anunció el secretario de la CAL, Rodrigo Guerra, la plaza fue “tomada” para dar un “testimonio público de la fe” en toda América.
Un Rosario por los necesitados y descartados
Durante el evento se pudieron ver en las pantallas gigantes colocadas en plaza un video con las imágenes de los cuatro Pontífices, desde Pablo VI hasta Francisco, que han visitado a Nuestra Señora de Guadalupe en su Santuario. Luego de testimonios y cantos, el Rezo del Santo Rosario a la Virgen de Guadalupe donde se pidió por los más débiles y vulnerables del continente, por los descartados, los migrantes, por las comunidades indígenas y por la protección de la Creación. También, por superar las consecuencias de la pandemia y por la dignidad de todas las personas, niños, jóvenes, mujeres y hombres de América y del mundo.
Al concluir el Rosario, el cardenal Marc Ouellet, presidente de la CAL, agradeció la presencia numerosa de fieles por esta fiesta de fe latinoamericana en Roma. Con una oración, que luego fue entregada a los presentes, el purpurado, invitó a todos a consagrarse a la Santa Virgen de Guadalupe y confiar sus vidas a Ella, que nos conducirá con amor y paciencia hasta su Hijo.
Recordamos que este año no se realizó la tradicional misa en la fiesta de la Virgen de Guadalupe, porque su festividad este año ha coincidido con el domingo, en este caso el tercer domingo de Adviento, por ello, los obispos, incluido el Papa, son libres de darle precedencia al “día del Señor” por encima de las demás fiestas y devociones y advocaciones particulares. Sin embargo, el Papa acogió con alegría la iniciativa de la CAL de celebrar un momento de oración devota y agradecida a “La Morenita”.
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Rodrigo Guerra: Rezar a la “Morenita” y dar testimonio público de nuestra fe
El Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), Rodrigo Guerra, invita a participar en la celebración en honor de Nuestra Señora de Guadalupe que se realizará con el rezo del Santo Rosario en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el próximo domingo 12 de diciembre de 2021, a las 10.00 de la mañana.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano.(vn)
“Tomemos la Plaza de San Pedro a través de un momento de oración devota a la Virgen, de testimonio público de nuestra fe, y que todos los habitantes, desde Alaska hasta la Patagonia, anunciemos a toda la Iglesia universal, que la Iglesia en América Latina ha aprendido justamente a vivir la sinodalidad y el núcleo profundo del Evangelio gracias a María de Guadalupe”, es la invitación que dirige el Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), Rodrigo Guerra, en vista de la celebración en honor de Nuestra Señora de Guadalupe que se realizará con el rezo del Santo Rosario en la Plaza de San Pedro, el próximo domingo 12 de diciembre de 2021, a las 10.00 de la mañana.
Entrevista con Rodrigo Guerra, Secretario de la CAL
El Santo Rosario en honor a la Morenita
El Secretario de la CAL explicó que, este año la celebración en el Vaticano, en honor a la Virgen de Guadalupe se realizará de un modo diferente. “Tradicionalmente hemos tenido cada año una Misa presidida por el Papa Francisco en honor a la Virgen de Guadalupe, en la que se convoca prácticamente a todos los visitantes y habitantes americanos residentes en Roma, a que se unan a este momento de oración y de agradecimiento por la presencia de María Guadalupe”. En esta ocasión, este año – precisó Rodrigo Guerra – ha coincidido que el 12 de diciembre cae en domingo y entonces siempre los Obispos, incluido el Papa, son libres de darle precedencia al “día del Señor” por encima de las demás fiestas y devociones y advocaciones particulares, y eso ha sucedido en esta ocasión.
Dar testimonio público de nuestra fe
Sin embargo, señaló el Secretario de la CAL, el Papa ha acogido con gran alegría la iniciativa de que los americanos “tomemos la Plaza de San Pedro” el día 12 de diciembre, a través de un momento de oración devota a la Virgen, de testimonio público de nuestra fe, y que todos los habitantes desde Alaska hasta la Patagonia, anunciemos a toda la Iglesia universal, que la Iglesia en América Latina ha aprendido justamente a vivir la sinodalidad y el núcleo profundo del Evangelio gracias a María de Guadalupe y con este gesto también manifestaremos nuestro gran cariño y adhesión al propio Santo Padre.
María de Guadalupe construya su casita en nuestros corazones
Rodrigo Guerra también señaló que, “este 12 de diciembre, en la Plaza de San Pedro los Latinoamericanos podrán expresar su fe con cantos, con sus vestidos típicos, cantando las mañanitas a la Virgen, cantando cantos de alabanza, haciendo una oración sincera y sentida a través del Santo Rosario y al final podrán consagrarse y consagrar a sus familias y al mundo entero a la Virgen de Guadalupe, para que ella construya su casita en nuestros corazones y en nuestros pueblos que hoy son tan heridos por diversos flagelos y que requieren justamente esa capacidad sobrenatural, que María Guadalupe tiene para reconciliar a los pueblos hermanos que muchas veces han quedado fracturados”.
Asamblea Eclesial una experiencia para reaprender a dialogar
Asimismo, el Secretario de la CAL explicó que, la reciente Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, “ha sido una experiencia muy bella donde hemos comenzado a reaprender a dialogar, a reaprender a caminar juntos, a reaprender a ser más inclusivos y a escuchar con atención la voz de todos los sectores de la Iglesia, inclusive de los más incómodos”. Esto es muy importante porque la fe no se hace creíble a través de sofisticados razonamientos, sino cuando de manera empírica podemos verificar que el amor es posible entre los hermanos que muchas veces nos hemos lastimado o nos hemos distanciado.
María de Guadalupe un ejemplo prototípico de sinodalidad
En este sentido, indicó Rodrigo Guerra, podemos ver a Santa María de Guadalupe y Juan Diego como ejemplos de sinodalidad. Porque ella, justamente, invita a Juan Diego a cumplir una gran misión de llevarle una buena noticia al Obispo, Juan Diego se acerca al Prelado, el Prelado le pide una prueba y justamente María se la concede y se obró un milagro extraordinario que no solo mueve a la renovación de la vida interior, sino que empíricamente permitió el mestizaje de las culturas y de los pueblos, allá en el siglo XVI y lo sigue permitiendo hasta el día de hoy a través de las múltiples advocaciones marianas en todo el continente americano. “Así, la Asamblea, en cierto sentido puede mirar también en María de Guadalupe un ejemplo prototípico de sinodalidad, en donde la sinodalidad y la comunión van siempre de la mano, pero conscientes de que sinodalidad sin comunión puede volverse populismo eclesiástico, comunión sin sinodalidad puede prestarse a rigideces y estereotipos malsanos de tipo clerical. Ambas cosas, sinodalidad y comunión de la mano y siguiendo el ejemplo de San Juan Diego y de María de Guadalupe hoy nos pueden ayudar a dar nuevos pasos de renovación para la Iglesia y para la sociedad, en todo el Continente americano”.
Celebrar el Jubileo Guadalupano y Jubileo de la Redención
Finalmente, el Secretario de la CAL dijo que, el Papa en la Asamblea Eclesial Latinoamericana me hizo mención de algo maravilloso, que nos debemos de preparar espiritualmente y testimonialmente para el Gran Jubileo Guadalupano en el año 2031 y para el Gran Jubileo de la Redención en el año 2033. “Por ello, este domingo en la Plaza de San Pedro damos un primer paso en ese camino de preparación, la preparación debe ser orante y testimonial, discipular y misionera, sinodal y comunional, para que realmente lleguemos al año 2031 con una ofrenda de frutos de evangelización, de Iglesia en salida, inculturada, a darle gracias a María de Guadalupe por su compañía, por su protección y de esta manera entonces también nos preparemos al Gran Jubileo de la Redención en el año 2033.
“Creo que este horizonte 2031 – 2033 que el Papa nos está señalando hoy – concluyó Rodrigo Guerra – abre una gran oportunidad para que muchos esfuerzos que el Santo Padre y los Obispos en comunión con él, están haciendo para renovar a la nuestra Iglesia y desde allí renovar a la sociedad, para que realmente tengan una dirección precisa con un gran, por así decirlo, icono que nos convoca que es Santa María de Guadalupe, que anuncia no a sí misma, sino a su Hijo y que todos celebraremos en el año 2033 seguramente con gran alegría”.






























