OTUMBA Y DURANGO
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Por JASI. 080720.
Hoy hace 500 años de la batalla de Otumba, preámbulo a la toma de la Gran  Tenochtitlán. Hernán Cortés, con medio millar de iberos y 4,500 indÃgenas, sobre todo tlaxcaltecas, enfrentaron a 40,000, aztecas principalmente. Don Hernán corrió el riesgo: su genio militar y una ayuda femenina le dieron el triunfo.
La jornada, humanamente hablando, fue determinada por Doña Marina, la popular Malinche, al ubicar al jefe militar azteca y señalárselo a Cortés. Éste se atrevió y con unos cuantos (incluidos los 6 caballos que le quedaron tras la Noche Triste), se abre paso, le llega y lo lancea; le arrebatan el estandarte que, ondeado por el Conquistador, causó la estampida de los mechicas y sus aliados.
Eso es observado por varios analistas más alejados del Erario público que muchos historiadores oficialistas. La trascendencia del papel de Doña Marina lo subraya el Doctor Juan Bosco Abascal Carranza, quien la perfila como la madre de la Nación mexicana, en uno de sus diversos  cursos contemporáneos en lÃnea.
Y hoy es el 457 aniversario de la Fundación de Durango-capital, en medio de una pandemia que ya es parte-aguas en la vida colectiva y cuyo azote amenaza por extenderse el resto del año; enlazarÃa con el invierno, tiempo de males respiratorios. Sus estragos fueron disparados por la indisciplina de la gente y, en la mayorÃa de ella, mayormente por la falta de información sobre el mal, en términos lo mas crudamente realistas posible, en forma sencilla y oportuna.
TodavÃa hoy se está a tiempo de motivar fuertemente a la población, con el compartir de la experiencia –es como una asomada al infierno, dicen algunos- sufrida por quienes ya sobrevivieron al Covid-19, previa su autorización y bajo las  precauciones de rigor.
NUESTRO  CDLVII ANIVERSARIO…
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México y Durango tienen Futuro, solo si es Preservada la
Unidad ante graves Riesgos Impuestos por los Globalistas.
Francisco de Ibarra y Nuestra Nacionalidad
José Agapito Salazar Ibarra. DS21, 080720.
En este momento crucial de nuestro paÃs, que nos pone ante el riesgo de irnos al extremo que viven venezolanos, nicaragüenses, bolivianos, etc., o el de asumirnos ya como vil colonia del aún vigente Imperialismo gringo …estimula recordar la Fundación de nuestra Capital, pues nos hace ir a nuestros orÃgenes, para asà poder avanzar mejor hacia nuestro Destino.
Hoy hace 457 años, el Capitán Francisco de Ibarra, joven cristiano, de ideales y de carácter, heredero directo de la lucha que liberó a España de los 800 años de esclavitud musulmana, presidió, a la usanza hispana, el acto fundacional.
El 2 de enero de 1492, los Reyes Católicos Fernando e Isabel, entran triunfantes en Granada y consuman la liberación española, forjada por lo mejor de la Iberia, como el legendario Don Rodrigo DÃaz de Vivar, el Cid Campeador. Los monarcas apoyan a Cristóbal Colón y éste descubre nuestro Continente el mismo año.
29 años después, en 1521, Don Hernán Cortés toma la Gran Tenochtitlán, no sin padecer su Noche Triste, dice Bernal DÃaz del Castillo, testigo y protagonista.
400 soldados españoles con armas de fuego, no de piedra, cierto, más 200 de apoyo y, con sus propios elementos bélicos, unos 150 mil indÃgenas aliados, Tlaxcaltecas, mayoritariamente, -quienes asà se sacudÃan la tiranÃa azteca-, chocaron con los defensores, el doble o el triple, liderados por Cuauhtémoc.
42 años después de la caÃda de la Gran Tenochtitlán, el Fénix de los Conquistadores, Cap. Francisco de Ibarra, funda nuestra urbe (1563).
Sinaloa tiene a Ibarra en bustos y demás, en plazas y centros culturales. Y se honran en decirlo y mostrarlo.
AquÃ, hoy, ya tenemos la Plaza de los Fundadores, que enmarca más y mejor la personalidad de Ibarra. Reparamos, asÃ, la omisión de los reacios a lo hispano y a lo mexicano, adictos, por lo contrario, a lo sajón y lo gringo, donde se apoyan.
Hoy tenemos que asumir nuestras raÃces hispanas y aborÃgenes para vigorizar nuestra nacionalidad frente a la globalización. Solo asà tomaremos rumbo seguro.
De lo nativo, sus aspiraciones trascendentes que nos hablan por medio de sus regios Centros Ceremoniales, siempre en la cima de lomas, cerritos y montañas.
De lo hispano, la Fe, la más alta, la cristiana, que hoy camina, entre espinas de regeneración, hacia una nueva primavera; Lengua, la más lógica y bella; Instituciones, desde el Ayuntamiento y el Voto, hasta las primeras imprentas y universidades, 100 años antes que en los Estados Unidos de América, EUA.
La Conquista tuvo excesos inexcusables, reconocidos por los mismos conquistadores, pero acá no se dogmatizó -como en el Norte-aquello de que el mejor indio es el indio muerto, ni hubo Reservaciones como persisten allá. Acá hubo tri-centenaria integración racial y cultural, base de nuestra nacionalidad.
Hoy, la modernización alcanzada, es la base para esperar confiadamente, en paralelo al esfuerzo de cada uno y de todos, mejores niveles de existencia, en este inevitable y con todos sus desafÃos, supercapitalismo ateo y globalizado.
Esfuerzo que significa un verdadero involucramiento en todo lo concerniente a la vida social, a la vida pública, a la vida en común, como lo recomienda vivamente el Episcopado mexicano en su mensaje post-electoral del dÃa 2 de julio de 2018.
Hay que poner fin a todo tipo de abstencionismo e indiferentismo, como insiste el Papa Francisco. Y esto, cueste lo que cueste.





























