A Arrepentidos, Perd贸n; Ley, a Corruptos e Hip贸critas

Papa: No nos avergoncemos de estar en la Iglesia, avergonc茅monos de ser pecadores

POR聽MERCEDES DE LA TORRE聽| ACI Prensa, 300320.

 

En la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este lunes 30 de marzo, el Papa Francisco anim贸 a 鈥渘o avergonzarnos de estar en la iglesia鈥 que es 鈥淪anta, pero con hijos pecadores鈥 y compar贸 la historia de dos mujeres para dar una ense帽anza sobre qu茅 hace el Se帽or ante los inocentes, los pecadores, los corruptos y los hip贸critas.

Durante su homil铆a, el Santo Padre coment贸 las lecturas de la Liturgia del d铆a y comenz贸 por el Salmo 23 que dice: 鈥淓l Se帽or es mi pastor, nada me falta.聽Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce, y conforta mi alma; me gu铆a por senderos de justicia, en gracia de su nombre鈥.

En esta l铆nea, el Pont铆fice explic贸 que esas palabras del Salmo son 鈥渓a experiencia que han tenido dos mujeres鈥, al referirse a la primera lectura del libro del profeta Daniel cap铆tulo 13 y al pasaje del Evangelio de San Juan (8:1-11). Luego, el Papa Francisco compar贸 la historia de estas dos mujeres para recordar que la Iglesia es 鈥渟anta, pero con hijos pecadores鈥 figura de la Iglesia de un Padre de la Iglesia.

鈥淯na mujer inocente acusada falsamente, calumniada. Y una mujer pecadora. Ambas condenadas a muerte. La inocente y la pecadora. Alg煤n Padre de la Iglesia ve铆a en estas mujeres, una聽figura de la Iglesia: 鈥楽anta, pero con hijos pecadores鈥櫬dec铆an en una bella expresi贸n latina, la Iglesia es la 鈥榗asta meretrix鈥, la santa con hijos pecadores鈥, dijo el Papa.

Historia de dos mujeres

En este sentido, el Santo Padre continu贸 a reflexionar en estas dos historias de las Sagradas Escrituras para dar una ense帽anza: 鈥淎mbas mujeres estaban desesperadas, humanamente desesperadas. Susana conf铆a en el Se帽or. Hay tambi茅n dos grupos de personas, de hombres, los dos serv铆an a la Iglesia: los jueces y los maestros de la ley. No eran eclesi谩sticos, sino que estaban al servicio de la Iglesia, en el tribunal y en la ense帽anza de la ley. Diversos鈥.

鈥淟os primeros, quienes acusaban a Susana, eran corruptos. El juez corrupto. La figura emblem谩tica en la historia, que tambi茅n Jes煤s retoma en el Evangelio en la par谩bola de la viuda insistente, los jueces que no cre铆an en Dios y no les importaban nada los otros. Los corruptos. Los doctores de la ley no eran corruptos. Sino hip贸critas鈥, advirti贸.

De este modo, el Papa destac贸 que 鈥渆stas dos mujeres cayeron, una en la mano de los corruptos y otra en la mano de los hip贸critas. No exist铆a salida鈥 y cit贸 un fragment贸 del Salmo 23: 鈥淎unque pase por valle tenebroso, ning煤n mal temer茅, porque t煤 vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan鈥.

鈥淟as dos mujeres estaban en un valle obscuro, estaban all铆, en un valle obscuro hacia la muerte. La primera expl铆citamente conf铆a en Dios y el Se帽or interviene. La segunda, pobrecilla, sabe que es culpable, avergonzada delante a todo el pueblo, porque el pueblo estaba presente en ambas situaciones. No lo dice el Evangelio, pero seguramente rezaba por dentro, ped铆a alguna ayuda鈥.

驴Qu茅 hace el Se帽or con esta gente?

En esta l铆nea, el Papa Francisco explic贸 qu茅 hizo el Se帽or con estas personas:聽鈥淎 la mujer inocente la salva, le hace justicia. A la mujer pecadora, la perdona. A los jueces corruptos los condena. A los hip贸critas los ayuda a convertirse鈥.

Asimismo, el Santo Padre se detuvo en la 煤ltima parte de la narraci贸n del Evangelio del d铆a para subrayar que delante al pueblo Jes煤s dice: 鈥渟i, el primero de ustedes que est茅 sin pecado, que arroje la primera piedra. Ellos, al o铆r estas palabras, se iban retirando uno tras otro鈥.

Y el Papa agreg贸 que el Evangelista Juan us贸 鈥渦n poco de iron铆a鈥 al indicar que: 鈥渟e iban retirando uno tras otro, comenzando por los m谩s ancianos鈥 pero Jes煤s deja un poco de tiempo para arrepentirse.

De este modo, el Pont铆fice explic贸: 鈥淟os corruptos no perdonan, sencillamente porque el corrupto es incapaz de pedir perd贸n, ha ido m谩s all谩. Se cans贸, no se cans贸, no es capaz. La corrupci贸n le quit贸 incluso la capacidad que todos tenemos de avergonzarnos, de pedir perd贸n. No, el corrupto es seguro, va hacia adelante, explota a la gente, como a esta mujer, todo鈥 va hacia adelante, se ha colocado en el lugar de Dios鈥.

鈥淎 las mujeres el Se帽or les responde. A Susana la libera de estos corruptos, la deja ir hacia adelante, y a la otra: 鈥楾ampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques m谩s鈥. La deja ir. Esto delante al pueblo. En el primer caso, el pueblo alaba al Se帽or, en el segundo caso el pueblo aprende, aprende c贸mo es la misericordia de Dios鈥.

De este modo, Francisco advirti贸 que 鈥cada uno de nosotros tiene sus propias historias, cada uno de nosotros tiene sus propios pecados. Sino se los recuerda, piensen un poco, los encontrar谩n. Agradece al Se帽or si los encuentras, porque si no los encuentras, eres un corrupto鈥.

鈥淐ada uno de nosotros tiene sus propios pecados. Miremos al Se帽or que hace justicia, pero que es muy misericordioso, no nos avergoncemos de estar en la Iglesia, avergonc茅monos de ser pecadores鈥.聽La Iglesia es madre de todos. Agradezcamos a Dios聽de no ser corruptos, de ser pecadores, y cada uno de nosotros mirando c贸mo act煤a Jes煤s en estos casos, conf铆e en la misericordia de Dios y rece con confianza en la misericordia de Dios, pida perd贸n, porque 鈥榚l Se帽or me gu铆a por el justo camino”.

Por 煤ltimo, el Papa se帽al贸: “aunque pase por valle tenebroso, -en el valle del pecado- ning煤n mal temer茅, porque t煤 vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan鈥.

Lecturas comentadas por el Papa Francisco:

Juan 8:1-11

1聽M谩s Jes煤s se fue al monte de los Olivos.聽2聽Pero de madrugada se present贸 otra vez en el Templo, y todo el pueblo acud铆a a 茅l. Entonces se sent贸 y se puso a ense帽arles.聽3聽Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio聽4聽y le dicen: 芦Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.聽5聽Mois茅s nos mand贸 en la Ley apedrear a estas mujeres. 驴T煤 qu茅 dices?禄聽6聽Esto lo dec铆an para tentarle, para tener de qu茅 acusarle. Pero Jes煤s, inclin谩ndose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.聽7Pero, como ellos insist铆an en preguntarle, se incorpor贸 y les dijo: 芦Aquel de vosotros que est茅 sin pecado, que le arroje la primera piedra.禄聽8聽E inclin谩ndose de nuevo, escrib铆a en la tierra.聽9Ellos, al o铆r estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los m谩s viejos; y se qued贸 solo Jes煤s con la mujer, que segu铆a en medio.聽10Incorpor谩ndose Jes煤s le dijo: 芦Mujer, 驴d贸nde est谩n? 驴Nadie te ha condenado?禄聽11聽Ella respondi贸: 芦Nadie, Se帽or.禄 Jes煤s le dijo: 芦Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques m谩s.禄

Salmo 23:1-6
1聽Salmo. De David. Yahveh es mi pastor, nada me falta.聽2聽Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce,聽3聽y conforta mi alma; me gu铆a por senderos de justicia, en gracia de su nombre.聽4Aunque pase por valle tenebroso, ning煤n mal temer茅, porque t煤 vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.5聽T煤 preparas ante m铆 una mesa frente a mis adversarios; unges con 贸leo mi cabeza, rebosante est谩 mi copa.聽6聽S铆, dicha y gracia me acompa帽ar谩n todos los d铆as de mi vida; mi morada ser谩 la casa de Yahveh a lo largo de los d铆as.

Daniel 13:1-9, 15-17, 19-30, 33-62
1聽Viv铆a en Babilonia un hombre llamado Joaqu铆n.2聽Se hab铆a casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilqu铆as, que era muy bella y temerosa de Dios;聽3聽sus padres eran justos y hab铆an educado a su hija seg煤n la ley de Mois茅s.聽4聽Joaqu铆n era muy rico, ten铆a un jard铆n contiguo a su casa, y los jud铆os sol铆an acudir donde 茅l, porque era el m谩s prestigioso de todos.5聽Aquel a帽o hab铆an sido nombrados jueces dos ancianos, escogidos entre el pueblo, de aquellos de quienes dijo el Se帽or: 芦La iniquidad sali贸 en Babilonia de los ancianos y jueces que se hac铆an gu铆as del pueblo.禄聽6聽Ven铆an 茅stos a menudo a casa de Joaqu铆n, y todos los que ten铆an alg煤n litigio se dirig铆an a ellos.聽7Cuando todo el mundo se hab铆a retirado ya, a mediod铆a, Susana entraba a pasear por el jard铆n de su marido.聽8Los dos ancianos, que la ve铆an entrar a pasear todos los d铆as, empezaron a desearla.聽9聽Perdieron la cabeza dejando de mirar hacia el cielo y olvidando sus justos juicios.聽15聽Mientras estaban esperando la ocasi贸n favorable, un d铆a entr贸 Susana en el jard铆n como los d铆as precedentes, acompa帽ada solamente de dos j贸venes doncellas, y como hac铆a calor quiso ba帽arse en el jard铆n.16聽No hab铆a all铆 nadie, excepto los dos ancianos que, escondidos, estaban al acecho.聽17聽Dijo ella a las doncellas: 芦Traedme aceite y perfume, y cerrad las puertas del jard铆n, para que pueda ba帽arme.禄19聽En cuanto salieron las doncellas, los dos ancianos se levantaron, fueron corriendo donde ella,聽20聽y le dijeron: 芦Las puertas del jard铆n est谩n cerradas y nadie nos ve. Nosotros te deseamos; consiente, pues, y entr茅gate a nosotros.21聽Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que estaba contigo un joven y que por eso hab铆as despachado a tus doncellas.禄22聽Susana gimi贸: 芦隆Ay, qu茅 aprieto me estrecha por todas partes! Si hago esto, es la muerte para m铆; si no lo hago, no escapar茅 de vosotros.23聽Pero es mejor para m铆 caer en vuestras manos sin haberlo hecho que pecar delante del Se帽or.禄24聽Y Susana se puso a gritar a grandes voces. Los dos ancianos gritaron tambi茅n contra ella,25聽y uno de ellos corri贸 a abrir las puertas del jard铆n.聽26聽Al o铆r estos gritos en el jard铆n, los dom茅sticos se precipitaron por la puerta lateral para ver qu茅 ocurr铆a,27聽y cuando los ancianos contaron su historia, los criados se sintieron muy confundidos, porque jam谩s se hab铆a dicho una cosa semejante de Susana.28聽A la ma帽ana siguiente, cuando el pueblo se reuni贸 en casa de Joaqu铆n, su marido, llegaron all谩 los dos ancianos, llenos de pensamientos inicuos contra Susana para hacerla morir.29聽Y dijeron en presencia del pueblo: 芦Mandad a buscar a Susana, hija de Jilqu铆as, la mujer de Joaqu铆n.禄 Mandaron a buscarla,30聽y ella compareci贸 acompa帽ada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes.33聽Todos los suyos lloraban, y tambi茅n todos los que la ve铆an.34聽Los dos ancianos, levant谩ndose en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre su cabeza.35聽Ella, llorando, levant贸 los ojos al cielo, porque su coraz贸n ten铆a puesta su confianza en Dios.36聽Los ancianos dijeron: 芦Mientras nosotros nos pase谩bamos solos por el jard铆n, entr贸 茅sta con dos doncellas. Cerr贸 las puertas y luego despach贸 a las doncellas.37聽Entonces se acerc贸 a ella un joven que estaba escondido y se acost贸 con ella.38聽Nosotros, que est谩bamos en un rinc贸n del jard铆n, al ver esta iniquidad, fuimos corriendo donde ellos.39聽Los sorprendimos juntos, pero a 茅l no pudimos atraparle porque era m谩s fuerte que nosotros, y abriendo la puerta se escap贸.40聽Pero a 茅sta la agarramos y le preguntamos qui茅n era aquel joven.41聽No quiso revel谩rnoslo. De todo esto nosotros somos testigos.禄 La asamblea les crey贸 como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte.42聽Entonces Susana grit贸 fuertemente: 芦Oh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda,43聽t煤 sabes que 茅stos han levantado contra m铆 falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra m铆.禄44聽El Se帽or escuch贸 su voz
45聽y, cuando era llevada a la muerte, suscit贸 el santo esp铆ritu de un jovencito llamado Daniel,46聽que se puso a gritar: 芦隆Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!禄47聽Todo el pueblo se volvi贸 hacia 茅l y dijo: 芦驴Qu茅 significa eso que has dicho?禄48聽El, de pie en medio de ellos, respondi贸: 芦驴Tan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigaci贸n y sin evidencia a una hija de Israel?49聽隆Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que 茅stos han levantado contra ella!禄50聽Todo el pueblo se apresur贸 a volver all谩, y los ancianos dijeron a Daniel: 芦Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad.禄51聽Daniel les dijo entonces: 芦Separadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogar茅.禄52聽Una vez separados, Daniel llam贸 a uno de ellos y le dijo: 芦Envejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada,53聽dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolv铆as a los culpables, siendo as铆 que el Se帽or dice: “No matar谩s al inocente y al justo.”54聽Conque, si la viste, dinos bajo qu茅 谩rbol los viste juntos.禄 Respondi贸 茅l: 芦Bajo una acacia.禄55聽芦En verdad – dijo Daniel – contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el 谩ngel de Dios ha recibido de 茅l la sentencia y viene a partirte por el medio.禄56聽Retirado 茅ste, mand贸 traer al otro y le dijo: 芦隆Raza de Cana谩n, que no de Jud谩; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu coraz贸n!57聽As铆 tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Jud谩 no ha podido soportar vuestra iniquidad.58聽Ahora pues, dime: 驴Bajo qu茅 谩rbol los sorprendiste juntos?禄 El respondi贸: 芦Bajo una encina.禄聽59聽En verdad, dijo Daniel, t煤 tambi茅n has mentido contra tu propia cabeza: ya est谩 el 谩ngel del Se帽or esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros.禄聽60聽Entonces la asamblea entera clam贸 a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en 茅l.聽61聽Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, hab铆a convencido Daniel de falso testimonio聽62聽y, para cumplir la ley de Mois茅s, les aplicaron la misma pena que ellos hab铆an querido infligir a su pr贸jimo: les dieron muerte, y aquel d铆a se salv贸 una sangre inocente.

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