Por: Perla Rodríguez Contreras
Con mentiras, el pasado 15 de agosto su madre llevó a “El Güero” para internarlo en el Centro de Rehabilitación Infantil Analco (CRIA), un menor de apenas 14 años de edad, quien desde hacía un año consumía cocaína; según cuenta él mismo, cayó en esta droga a causa de los problemas que veía en su casa, lo que lo llevó a juntarse con amistades mayores que él y consumidoras de diversas sustancias.
“Yo andaba mal…por consumir cocaína, empecé a los 13 primero a tomar y después fui conociendo las demás sustancias, la marihuana, las clonas y la cocaína. (…) Por los problemas en mi casa me fui juntando con unas amistades”.
Para él fue fácil acceder a esta droga, sus amigos se la facilitaron, enseguida para poder comprarla empezó a trabajar como ayudante en una carnicería; todo su sueldo lo gastaba el mismo día de pago en comprar cocaína.
“El Güero” recuerda que compraba 700 pesos de cocaína los días sábados, que era el día de pago en su trabajo. La consumía en ese mismo rato.
“Tenían ellos 17, y me empecé a juntar con ellos y a salir para andar en motos y así, y ellos me fueron diciendo ‘esto está chido’, y yo pues accedí”.
Sentía que al consumir cocaína también le decía adiós al estrés, se relajaba, tanto de los conflictos familiares como de su labor en la carnicería.
“Mis papás se peleaban, pero ahora están bien, mi papá tomaba, pero ahora, dice mi mamá que desde que entre aquí ya no toma”, expresó.
En el CRIA los menores de edad son sometidos a un tratamiento de tres meses, de tal manera que este próximo 15 de noviembre terminará su proceso, y podrá regresar a casa.
“Cuando empiezas sientes que te comes el mundo, que puedes hacer todo, y te crees nada más porque andas consumiendo. No lo hagan, para qué, no es algo que necesiten”.






























