Incorporar y regular las prácticas profesionales en la Ley para el Ejercicio de las Profesiones del Estado, para que sean reconocidas como experiencia laboral, es el objetivo de una iniciativa presentada por la diputada Rocío Rebollo Mendoza.
La propuesta pretende abrir más oportunidades laborales para las y los jóvenes de Durango y dar valor a los conocimientos y capacidades que desarrollan antes de acceder a su primer empleo formal.
“Para conseguir trabajo se les pide experiencia laboral y, para adquirir experiencia, primero se necesita alguien que les dé una oportunidad. Ese círculo termina cerrando puertas”, expresó Rebollo Mendoza.
La legisladora explicó al hacer uso de la tribuna que las reformas buscan atender una de las principales dificultades que enfrentan quienes concluyen una carrera universitaria: la exigencia de contar con experiencia laboral para acceder a un empleo, aun cuando durante su formación hayan realizado actividades prácticas relacionadas con su profesión.
La iniciativa contempla que las prácticas profesionales estén vinculadas con la carrera que cursa cada estudiante y se desarrollen mediante programas formativos con objetivos definidos, supervisión, acompañamiento y evaluación. También plantea establecer condiciones seguras, horarios razonables y un trato digno para quienes las realizan.
De acuerdo con las cifras citadas por la diputada, en el primer trimestre de 2024 solamente el 5.1 por ciento de los profesionistas ocupados en México tenía entre 20 y 24 años. En Durango, agregó, se registraban alrededor de 162 mil profesionistas ocupados, con un ingreso promedio mensual reportado de 12 mil 544 pesos.
Asimismo, la propuesta busca evitar que las instituciones públicas o privadas utilicen a las y los practicantes para sustituir trabajadores, cubrir plazas vacantes o desempeñar actividades ajenas a su formación profesional. La legisladora subrayó que la necesidad de adquirir experiencia no debe justificar malos tratos, discriminación, hostigamiento ni acoso.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que, al concluir sus prácticas, las personas reciban una constancia que especifique el tiempo de participación, las actividades desempeñadas y las habilidades y competencias adquiridas, con el propósito de que puedan acreditar esa experiencia al solicitar un empleo.
Rebollo Mendoza aclaró que reconocer las prácticas profesionales no significa equipararlas automáticamente con una relación laboral ni generar antigüedad laboral.




