“La naturaleza documenta la violencia”: fosas e impunidad en México
Mirra Banchón.
Noticia DW, 161026.
Cuando la vegetación crece donde no debería, las familias buscadoras saben que puede haber una fosa común. Un estudio presentado en Bruselas las documenta en vísperas de debates clave entre México, la ONU y la UE.
“En medio de un desierto aparecían zonas de vegetación verde. Cerca no había ríos ni ninguna razón evidente que justificara ese crecimiento”, explica a DW Andrea Horcasitas, coordinadora del programa de derechos humanos de la Universidad Iberoamericana de México. “La única explicación posible era que hubiera cuerpos descomponiéndose bajo la tierra”, puntualiza.
Junto a Anna Chimiak, investigadora de la Universidad de Gante, en Bélgica, trae a las instituciones en Bruselas el tema de los 130.000 desaparecidos en México y la crisis forense, en la que se registran 79.000 cuerpos sin identificar. Pero sobre todo ponen sobre la mesa el tema de las fosas clandestinas. Y también el papel de las familias buscadoras.
El momento es crucial: en pocos días el caso de las desapariciones forzadas en México llega a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York (20.10.2026). Y en un mes tendrá lugar el diálogo sobre derechos humanos entre la Unión Europea y México (23 y 24.11.2026).
Datos que contraponer a la impunidad
Basándose en el estudio Trazar la ausencia, caminar la esperanza, en el período de enero de 2006 a septiembre de 2024, en medios de comunicación se documentaron por lo menos 3.516 fosas clandestinas, 8.341 cuerpos y 52.305 restos humanos. ¿Por qué la fuente son los medios de comunicación? Porque las familias buscadoras los llaman cuando encuentran una. “También hay medios de comunicación solidarios que, simplemente, acompañan a las familias en sus búsquedas”, responde Andrea Horcasitas, mencionando que hay discrepancias entre los datos de las fiscalías y los medios de comunicación.
“Esto no es una práctica del pasado, tampoco son casos aislados. Pero la impunidad es casi absoluta”, comenta a DW Anna Chimiak, ex codirectora del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo en Guadalajara (CEPAD). En ese estado, en Jalisco, “el hallazgo del Rancho Izaguirre puso en evidencia cadenas de complicidad y mostró cómo distintas autoridades estuvieron involucradas tanto en la comisión de desapariciones como en dinámicas de reclutamiento forzado. También en la disposición de los cuerpos en las fosas clandestinas”, agrega. Se refiere a que allí se encontraron restos de posibles hornos y huesos calcinados.
En el estudio ‘Trazar la ausencia, caminar la esperanza’ se desglosan, estado por estado, las fosas encontradas, el tipo de estas y el lugar donde fueron halladas. “Cuando hablamos de fosas clandestinas, en realidad estamos mencionando el último eslabón de una cadena de crímenes, que incluyen el homicidio, el feminicidio, el reclutamiento forzado y la trata con fines de explotación sexual”, aclara Andrea Horcasitas.
Hay que saber dónde buscar
Las evidencias encontradas revelan que el tipo de fosa indica el tipo de crimen y autor que hay detrás. Las fosas atribuibles al crimen organizado suelen estar en campos o caminos, mientras que cuando se trata de feminicidios, las víctimas bien podrían estar en el jardín del propio domicilio. “La propia casa es el lugar perfecto para el delito, pues ofrece privacidad, silencio y pocas probabilidades de ser interrumpido”, apunta.
Anna Chimiak, investigadora de la Universidad de Gante, en Bélgica, y exdirectiva del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo en Guadalajara, México. Anna Chimiak, investigadora de la Universidad de Gante, en Bélgica, y exdirectiva del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo en Guadalajara, México.
Por otro lado, el crimen organizado también opta por el inmueble privado. “En Jalisco hemos encontrado que las casas de seguridad en colonias habitadas también están siendo utilizadas para inhumaciones clandestinas”, agrega.
El foco internacional se ha encendido
La gravedad de los hechos es tal que el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU ha llevado el caso a Nueva York. Aunque el gobierno mexicano “rechaza las declaraciones de integrantes del Comité en torno a la supuesta práctica de desaparición forzada por parte del Estado”, el CED no ve en esto una sanción, sino la búsqueda de asistencia y cooperación internacional para frenar la tragedia.
Efectivamente, “esta crisis humanitaria requiere de cooperación técnica y financiera. Se puede apoyar, por ejemplo, el trabajo de las fiscalías. Es importante también el respaldo político de los Estados miembros de la UE hacia un Estado socio de la importancia de México”, comenta a DW Donovan Ortega, asesor de derechos humanos de la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT) en Bruselas, que participará en el próximo diálogo sobre derechos humanos.
En esta situación, ¿en qué medida podría actuar la cooperación europea? “Es básico apoyar a las familias y entender que, si no están detrás, las instituciones caen”, responde Andrea Horcasitas. “Esto es gravísimo; toda su vida gira en torno a la búsqueda de su ser querido; se perpetúan ciclos de pobreza; los niños no llegan a tener una vida propia”, añade.
Por su parte, Anna Chimiak responde: “La medida más poderosa sería prevenir. Y para prevenir habría que romper con los esquemas de impunidad. Por el momento, no hay un costo ni una consecuencia real por desaparecer a una persona”.
(cp).



