La Secretaría de Salud de Durango confirmó cinco casos de gusano barrenador en humanos en el estado, informó el secretario del ramo, el doctor Moisés Nájera, quien detalló que el sector cuenta con clínicas habilitadas en los tres hospitales de la capital y en unidades de los municipios para atender estos casos.
“Tengo clínicas heridas en todos los hospitales, en los tres hospitales aquí de la capital y los que tengo en nuestros municipios, y las enfermeras están capacitadas para eso. Estamos capacitando también ya personal de primer contacto”, señaló.
Nájera explicó que no es necesario saturar los hospitales, ya que el padecimiento puede atenderse y tratarse en las unidades de salud. Respecto al proceso de diagnóstico, detalló que primero se toma una muestra del gusano, se fotografía y la imagen se envía al laboratorio estatal, el cual a su vez la remite al laboratorio nacional para su confirmación. Sin embargo, dijo, al tratarse de un problema que se presenta en todo el país, los laboratorios nacionales están saturados, lo que retrasa los diagnósticos.
En cuanto al tratamiento, el secretario indicó que se realiza lavado de la herida y se administra ivermectina, tanto por vía oral como en crema, para eliminar el gusano. Explicó que, aunque el protocolo inicial contemplaba la hospitalización de los pacientes, las unidades de salud se están capacitando para tratar estos casos de forma ambulatoria.
Nájera descartó que los pacientes deban permanecer en cuarentena, pues el padecimiento no se transmite de piel a piel, sino que requiere ser inoculado a través de la mosca.
“El problema, la mosca, a meses es a lo que nos enfrentamos”, dijo, al precisar que los cinco casos confirmados se ubican dos en Rodeo, dos en Santiago (Papasquiaro) y uno en Santo Domingo. Añadió que, por el momento, no hay casos registrados en la capital.
El funcionario informó que el secretario de Desarrollo Rural (SADER), Joel López, el secretario de Gobierno y sus respectivos equipos de trabajo se están reuniendo para atender el tema de manera conjunta, ante la preocupación que representan los reservorios del parásito, entre ellos el ganado vacuno y los caninos.
“¿Quién se va a hacer responsable de ese perrito? ¿Quién le va a hacer su purgación?”, cuestionó, al explicar que, de no atenderse, la larva cae a la tierra, se entierra alrededor de 15 centímetros, completa su ciclo y se convierte en mosca, lo que mantiene la presencia del parásito. Por ello, dijo, el trabajo conjunto con la SADER se enfocará también en el control de la mosca.



