Depresión, cuestión no solo clínica: L-XIV

El Papa ante la depresión en los jóvenes: La esperanza nace cuando descubres que eres llamado a una tarea en el mundo

Por Andrés Henríquez.

ACIPRENSA, 30 de mayo de 2026.

Desde la Sala del Consistorio de Vaticano, el Papa León XIV reflexionó este sábado sobre la salud mental, asegurando que es un tema que no se puede abordar únicamente “como una cuestión clínica o técnica” sino desde “un horizonte de sentido” mucho más amplio que abarca lo más íntimo del ser humano.

Estas declaraciones pontificias se enmarcaron en una audiencia con los participantes del encuentro internacional Mapas de esperanza para una agenda educativa regional, organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, la Pontificia Comisión para América Latina y la Organización de Estados Iberoamericanos.

En el encuentro participaron ministros de educación de varios países de Iberoamérica. Durante las jornadas de trabajo, se debatieron estrategias para afrontar las altas tasas de suicidios juveniles en la región. En ese sentido, León XIV trazó una hoja de ruta a partir de su Carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza, publicada en octubre de 2025.

Descubrir constelaciones interiores

El Papa León dijo que los pueblos antiguos “alzaban la mirada hacia el cielo para leer las constelaciones”. Gracias a ellas se orientaban, aprendían sobre las estaciones del año y comprendían el mejor momento para sembrar y cosechar.

Las estrellas no sólo se observaban por curiosidad abstracta, sino también porque ayudaban a comprender el momento adecuado para actuar, preservando la armonía entre el hombre, la naturaleza y el tiempo”, señaló.

Utilizando esta comparación, sentenció: “Hoy necesitamos volver a levantar la vista”. La educación debe buscar “construir una constelación educativa global” que sirva “para iluminar el camino de la humanidad”.

Esto se presenta como un tema urgente ante la que es, según el Papa, la mayor pobreza de nuestro tiempo: “la pérdida de las constelaciones interiores”.

Muchos jóvenes poseen instrumentos tecnológicos cada vez más sofisticados, pero les cuesta encontrar un sentido por el que vivir, esperar, amar e incluso sufrir”, dijo.

Detrás de tantas dificultades, soledades y fragilidades psicológicas se esconde a menudo una pregunta silenciosa: ‘¿Tiene mi vida algún sentido?’ ‘¿Existe una esperanza fiable para el futuro?’”, añadió el Papa León.

Recordando que en su Carta apostólica expresó que el ser humano es un deseo y no un algoritmo, remarcó el peligro que significa reducir al hombre al rendimiento, al consumo o al dato estadístico, generándole inevitablemente “un profundo sufrimiento interior”.

Muchos jóvenes viven hoy bajo el yugo de las expectativas y el rendimiento, inmersos en una competitividad exasperada que genera ansiedad, miedo de no estar a la altura y desorientación”, aseguró.

Educar para cultivar la vida interior

Ante esta dramática realidad, León XIV señaló que el tema de la salud mental debe abordarse desde la ciencia, la psicología y la medicina; pero además desde “un horizonte de sentido” que permita al hombre “vivir auténticamente” y “superar tantas fragilidades interiores”.

En ese sentido, la educación es la herramienta necesaria para que este horizonte no se oscurezca, para que no aumente el vacío interior, el aislamiento y la desesperación.

Cuando, en cambio, una persona descubre que su vida tiene valor, que es amada, esperada y llamada a una tarea en el mundo, entonces nace la esperanza. Y la esperanza no es una ilusión ingenua: es una fuerza espiritual que sostiene la vida, incluso en los momentos más difíciles”, comentó.

Por ello, añadió, entre los objetivos del Pacto Educativo Global que ha propuesto se encuentra también “el de cultivar la vida interior”. No basta, dijo el Papa, “con conectar a los jóvenes a las redes digitales, si luego permanecen desconectados de sí mismos, de los demás y de su propia interioridad”.

Cultivar la vida interior significa ayudar a las nuevas generaciones a redescubrir el silencio, la reflexión, la capacidad de hacerse preguntas, la profundidad de las relaciones y la apertura a la trascendencia. Para escuchar el alma, es necesario agudizar el oído, porque su voz no es un grito, sino un susurro”, agregó.

La tecnología sirve para conectar y la educación para formar al ser humano. “Educar significa acompañar a los jóvenes a descubrir no sólo cómo vivir, sino también por qué vivir”, indicó.

En esta misión educativa, las instituciones públicas, la escuela, las universidades, las familias, las comunidades religiosas, el mundo de la cultura y el de la comunicación están llamados a trabajar juntos. Nadie puede afrontar por sí solo retos tan profundos y tan complejos”, dijo León XIV.

Finalmente, destacó la “red de cooperación” que construyen los participantes del encuentro con la Santa Sede y encomendó su labor a la protección de la Virgen María, modelo de educadora.

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