La Línea AMA, servicio de atención en salud mental, ha intervenido en 68 casos de personas que intentaron quitarse la vida durante su primer año de funcionamiento. Su protocolo establece que en llamadas de vida o muerte los operadores nunca deben colgar hasta que el equipo de emergencia llegue al lugar.
La directora de Salud Mental, Ana Terán, explicó que el personal aplica un esquema de valoración desde el primer momento en que entra la llamada, con el fin de determinar el nivel de riesgo.
“Desde que entra la llamada valoramos la situación y determinamos el riesgo del caso. A través de ciertos niveles de intensidad de la voz, de agitación emocional, de si están orientados en tiempo y forma, hacemos un examen mental vía telefónica. Ahí definimos si la persona está en riesgo”, señaló.
Cuando se identifica un código rojo, el equipo activa a Seguridad Pública y a la Cruz Roja para una intervención directa en el domicilio. “La llamada no se cuelga hasta que esté alguien de las dependencias que ya llamamos, y hasta ese momento se cuelga la línea, dependiendo de la situación en crisis”, precisó Terán.
El modelo de atención trabaja en coordinación con distintas instituciones de auxilio y seguridad, lo que permite realizar acciones inmediatas para contener emergencias en salud mental.


























