Ha cumplido Alemania y busca la confianza de EU

Merz visitó a Trump: busca la confianza de la Casa Blanca

Aline Spantig

DW, 06062025.

En su primera visita al Despacho Oval, el canciller alemán buscó puntos en común y se topó con un Trump benévolo. Sin embargo, no está claro si el presidente estadounidense se dejará convencer sobre temas de fondo.

 

Cuando Friedrich Merz apareció ante las cámaras, el 5 de junio, frente al Monumento a Lincoln en Washington, se mostró satisfecho. Su reunión con el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca duró dos horas y media.

 

Se había especulado mucho sobre el ambiente de la cita: ¿sería gélido y agresivo, como en las recientes visitas del presidente ucraniano Volodimir Zelenski y el sudafricano Cyril Ramaphosa? ¿O colegial y amistoso, como en la del presidente francés Emmanuel Macron?

 

Esta vez quedó claro desde el principio que no habría confrontación. Trump saludó al canciller alemán a la entrada de la Casa Blanca con un apretón de manos y una palmadita en la espalda. “Amamos a los alemanes”, dijo a las cámaras. Merz asintió amablemente y siguió al presidente estadounidense al Despacho Oval. Al final del día, diría que se iba a casa con la sensación de haber encontrado con quien colaborar.

 

Los analistas de política exterior de Estados Unidos también se sorprendieron por la dinámica. “Este intercambio fue todo menos ordinario”, dijo a DW Damian Murphy, del Center for American Progress, un centro de estudios liberal con sede en Washington, D. C. Los círculos conservadores estadounidenses también expresaron su aprobación: Nile Gardiner, de la Heritage Foundation, describió la reunión como un “comienzo sólido”.

 

Similitudes en lugar de diferencias

La estrategia de Merz quedó clara rápidamente: quería enfatizar las similitudes, tanto entre Estados Unidos y Alemania, como a nivel personal entre él y Trump. Justo al inicio, el canciller alemán aprovechó la oportunidad para obsequiar al presidente estadounidense un certificado de nacimiento del abuelo de Trump, originario de Alemania y llamado también Friedrich, en una conveniente casualidad. Trump aceptó el regalo con un apretón de manos. El gesto no carecía de segundas intenciones por parte de Merz, que llevaba un tema era prioritario: el apoyo a Ucrania.

 

La conversación comenzó, y el canciller se limitó inicialmente a dejar hablar a Trump y a escucharlo. “Vamos a tener una excelente relación”, le dijo Trump a Merz, quien se reclinó en su silla. “Es un representante excepcional de Alemania”, elogió Trump al canciller alemán, llamándolo “amigo”.

 

Adular para hablar sobre Ucrania y armamento

El tono ya estaba marcado cuando Merz abordó la situación en Europa del Este: “La persona clave en el mundo” para presionar a Rusia y poner fin a la guerra en Ucrania, según el canciller alemán, es Trump. Merz aduló al presidente estadounidense, quien aceptó con gratitud sus palabras, aunque no está claro si conseguirán el resultado esperado.

 

Al menos, “la primera conversación de Merz en el Despacho Oval con el presidente Trump demostró que es capaz de construir una relación cordial, pero pragmática con el presidente estadounidense”, analiza Alexandra de Hoop Scheffer, del German Marshall Fund.

“Ambos líderes discutieron cómo pueden colaborar para poner fin a la guerra en Ucrania”, explica, por su parte, Nile Gardiner, y la califica de “una reunión significativamente más cordial de lo que muchos esperaban”.

 

Si bien Trump no ha mostrado disposición a cambiar su política anterior sobre Ucrania, consideró “positivo” el aumento del gasto de defensa alemán. Sin embargo, con el ojo puesto en la historia, Trump advirtió en broma que Alemania solo debería fortalecerse militarmente hasta cierto punto, provocando risas en la sala.

 

Merz, ¿el contacto europeo más importante de Trump?

El claro compromiso de Alemania con el rearme puede considerarse sin duda un “éxito”, afirma Alexandra de Hoop Scheffer. La directora europea del German Marshall Fund cree que también podría haber avances en los controvertidos asuntos comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos, y que Merz “podría abrir la puerta” a negociaciones sobre los aranceles punitivos estadounidenses, en particular sobre automóviles y acero.

 

Trump también reconoce el papel central de Merz en este sentido. “Tendremos un buen acuerdo comercial”, predijo. “Supongo que lo determinará principalmente la Unión Europea”, dijo, y luego se dirigió directamente a Merz: “Pero usted es una parte importante de ella”. Sin embargo, Merz advirtió posteriormente a los medios alemanes contra expectativas excesivas al respecto.

 

Disputa con Musk relega a Merz a segundo plano

La reunión brindó a Merz la oportunidad de posicionarse como un contacto clave en Europa, aunque la visita de Alemania es solo una de las varias preocupaciones que Trump tiene en mente este día.

 

Elon Musk, en particular, causó revuelo: el exaliado se distanció ahora públicamente; la ruptura de la antigua alianza entre el presidente estadounidense y el multimillonario tecnológico se está convirtiendo cada vez más en un intercambio de difamaciones. Observadores informan que Trump parece más cansado de lo habitual.

 

En una entrevista posterior con DW, Merz considera un éxito su visita inaugural a Washington: “Nos reunimos hoy por primera vez como jefes de Estado. Y espero sinceramente que podamos trabajar de forma estrecha, abierta y con buenos colegas de ambos lados del Atlántico”.

 

Una buena base para el diálogo, antes de reuniones importantes entre los dos altos cargos políticos en la próxima cumbre del G7 en Canadá y de la OTAN en La Haya, a finales de junio. Pero ¿es suficiente? Merz consiguió relacionarse mejor que sus predecesores con Trump, que se negó a estrecharle la mano a Angela Merkel en una ocasión y ni siquiera recibió a Olaf Scholz en el Despacho Oval. Está por verse si esto es suficiente para influir sustancialmente en la agenda del impredecible presidente estadounidense.

(rml/cp).

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Merz visita confiado a Trump: “No somos mendigos”

Christoph Hasselbach

DW, 04/06/2025.

Durante su visita inaugural a Washington, el canciller no quiere pedir favores. Pero el presidente estadounidense Donald Trump sigue siendo un socio difícil.

 

Ya intercambiaron sus números de teléfono privados y se hablan como Donald y Friedrich. Pero no se han reunido aún en persona, salvo por un fugaz encuentro hace años en Nueva York. Ahora, el nuevo canciller de Alemania, Friedrich Merz, del partido conservador CDU, realiza su visita inaugural al presidente estadounidense, Donald Trump , en Washington.

 

Se considera un honor especial que Merz sea alojado en Blair House, al lado de la Casa Blanca. La reina Isabel II de Gran Bretaña y el presidente francés Charles de Gaulle se alojaron antes allí.

 

Sin embargo, hace solo unas semanas, Merz estaba extremadamente molesto con Trump. Junto con el vicepresidente, J. D. Vance, expuso al presidente ucraniano Volodimir Zelenski ante la opinión pública internacional y lo culpó de la guerra de Rusia contra su país. Merz también consideró intrusivo que Vance y otros allegados de Trump mostrasen simpatía por el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD).

 

Merz sobre Trump: “Hay que conectar con él”

El canciller relató recientemente cómo fue su primera conversación telefónica con Donald Trump. “Siempre es importante no hablar demasiado, sino hablar brevemente y dejarlo hablar”. Cada segunda o tercera palabra que el ahora presidente estadounidense pronunció entonces fue “genial” (great), contó Merz. En el Fórum Europeo de la cadena pública WDR, Merz señaló: “Hay que adaptarse a él y conectar con él. Y al mismo tiempo, no nos podemos achicar frente a Trump. No somos mendigos”.

 

Carlo Masala, profesor de Política Internacional en la Universidad de la Fuerzas Armadas de Múnich, también le aconseja al canciller tener confianza en sí mismo en el trato con Trump: “Debe mostrarse firme, pero al mismo tiempo transmitirle constantemente a Trump la impresión de que él es un gran estadista con una visión acertada. Esta actitud complaciente, y la autoconfianza europea, creo, es la estrategia adecuada, pero eso no le garantiza el éxito”, declaró Masala a la cadena NDR.

 

Alemania ha hecho sus deberes

Es probable que las conversaciones en Washington se centren en tres temas: la guerra en Ucrania, la disputa arancelaria y la contribución de Europa a la seguridad. Sobre este último, Merz ya ha causado sensación.

 

Trump se ha quejado repetidamente del gasto insuficiente en defensa de algunos socios europeos de la OTAN, incluida Alemania, y ha amenazado con retirar la protección estadounidense. Ahora, Merz puede afirmar que Alemania pretende rearmarse masivamente: el 5 % de su producción económica se destinará a esto en el futuro, el 3,5 % directamente al Ejército y el 1,5 % a infraestructura relacionada con la defensa.

 

Alemania también quiere asumir un mayor liderazgo europeo. La mejor prueba de ello fue la visita conjunta de apoyo a Kiev de los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Francia, Gran Bretaña y Polonia, impulsada por Merz. Esto también responde a la demanda estadounidense de que Europa se ocupe de sus propios asuntos de política de seguridad. A cambio, Merz y otros jefes de Gobierno europeos esperan trabajar con Estados Unidos para aumentar la presión sobre el presidente ruso, Vladimir Putin.

 

El freno de la deuda previsto en la Constitución alemana se flexibilizó para permitir el rearme de la Bundeswehr, las Fuerzas Armadas alemanas.Imagen: Fabrizio Bensch/REUTERS

Merz no tiene mandato de negociación sobre la disputa arancelaria, ya que la política comercial es competencia de la UE. Pero Alemania, como nación exportadora, se ve particularmente afectada por las restricciones comerciales.

 

El mismo día de la partida de Merz a EE. UU., los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio se duplicaron un 50 %. Es probable que el canciller presione tanto a Trump como a Bruselas para evitar un conflicto comercial que se intensifique y deje a todos en desventaja.

 

¿Pierde Estados Unidos terreno frente a Europa?

Friedrich Merz es, en realidad, un transatlantista de pies a cabeza. Es probable que intente convencer a Donald Trump de que a Estados Unidos también le conviene que mantenga su compromiso con Europa.

Pero, para el politólogo Masala, a largo plazo, los europeos deben considerar qué estarían dispuestos a hacer si Estados Unidos dejan de ejercer como principal apoyo de Ucrania. “Y apurarse en relación con la capacidad de defensa europea y con la soberanía en materia de capacidad de defensa europea”.

 

Los conflictos entre Alemania y EE. UU. son múltiples. Y Merz y Trump tienen personalidades muy diferentes. Pero el canciller está decidido a confrontar abiertamente al presidente. “No necesito valeriana para mantener la calma y tener una conversación razonable con el presidente estadounidense”, dijo a la cadena ZDF.

Sin embargo, es probable que evite deliberadamente algunos temas delicados, como la simpatía de la administración Trump por el partido radical de derecha AfD. El ministro de Exteriores, Johann Wadephul, se abstuvo igualmente de hacer comentarios al respecto en Washington.

 

Los antepasados alemanes de Trump en Palatinado

Con el nuevo Gobierno de coalición, formado por el bloque conservador CDU/CSU y los socialdemócratas (SPD), ha entrado también un nuevo estilo en la política exterior alemana. La exministra de Exteriores del partido Verde, Annalena Baerbock, fue criticada en ocasiones por su actitud didáctica y moralizadora. Ahora, se pone más énfasis en los intereses comunes y en la búsqueda de compromisos, incluso con socios difíciles. Entre ellos se encuentra, sin duda, la administración Trump.

 

Pero las sorpresas nunca están descartadas con Trump, afirma Masala: “Friedrich Merz dijo lo correcto la noche de las elecciones: ya no se puede confiar en Estados Unidos. Así que, si Donald Trump dice una cosa hoy, no hay garantía de que no diga y haga exactamente lo contrario mañana”.

 

Incluso antes de su visita inaugural a Washington, Merz invitó a Trump a visitar la patria de sus antepasados. El abuelo de Trump, Friedrich Trump, provenía de la ciudad vinícola de Kallstadt, en la región del Palatinado, y emigró a Estados Unidos. Todavía no se sabe si Trump ha aceptado. Quizás quiera esperar a ver cómo evoluciona su conversación con Merz.

(rml/cp).