Solo informados, podemos decidir lìbremente

León XIV a los periodistas: Sólo las personas informadas pueden tomar decisiones libres

Por Almudena Martínez-Bordiú.

ACIPRENSA, 12 de mayo de 2025.

 

El Papa León XIV agradeció el trabajo de los periodistas que buscan la verdad, ensalzando el “coraje de quienes defienden la dignidad, la justicia y el derecho de las personas a estar informadas, porque sólo las personas informadas pueden tomar decisiones libres”.

 

El Santo Padre participó este martes en su primera audiencia multitudinaria, concedida a los periodistas reunidos en Roma que durante estos días han comunicado al mundo los últimos eventos que han marcado la historia de la Iglesia: desde la muerte del Papa Francisco hasta la elección de su sucesor.

 

Miles de periodistas acreditados en la Oficina de Prensa de la Santa Sede hicieron fila desde primera hora de la mañana en los alrededores del Vaticano, aguardando su turno para entrar al Aula Pablo VI.

 

Aunque el encuentro con el Santo Padre estaba programado para las 11:00 (hora de Roma), muchos ya habían ocupado sus asientos dos horas antes. Con la llegada del Santo Padre, la multitud rompió en un prolongado aplauso y vítores de “¡Viva el Papa!”.

 

Bromeó con los periodistas

Una vez en su silla blanca, situada en el estrado central del aula, el Papa León XIV improvisó una broma en inglés: ¡Buenos días, y gracias por esta maravillosa recepción! Dicen que cuando aplauden al principio no importa mucho… Si todavía están despiertos al final, y todavía quieren aplaudir… ¡Muchas gracias!”.

 

El Pontífice agradeció a los comunicadores por su labor en este tiempo “de gracia para la Iglesia”, al tiempo que les animó a no seguir “la cultura de la competencia” y a nunca separar “la búsqueda de verdad” del amor con el que “debemos buscarla humildemente”.

 

“Debemos decir ‘no’ a la guerra de palabras e imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra”, agregó.

 

El don de la libertad de expresión y de prensa

Más tarde, reiteró la solidaridad de la Iglesia “con los periodistas encarcelados por buscar y difundir la verdad”, al tiempo que pidió su liberación.

 

“La Iglesia reconoce en estos testigos —pienso en quienes informan sobre la guerra incluso a costa de su vida— el coraje de quienes defienden la dignidad, la justicia y el derecho de las personas a estar informadas, porque solo las personas informadas pueden tomar decisiones libres”.

 

Tras un fuerte aplauso de los presentes, el Papa precisó que “el sufrimiento de estos periodistas encarcelados interpela a la conciencia de las naciones y de la comunidad internacional, y nos exhorta a todos a salvaguardar el precioso don de la libertad de expresión y de prensa”.

 

“Gracias, queridos amigos, por vuestro servicio a la verdad”, dijo a continuación.

 

“Vivimos tiempos difíciles de navegar y de relatar. Son un desafío para todos nosotros, pero no debemos huir de él”, afirmó León XIV.

 

No ceder a la mediocridad y… una comunicación “desarmada”

En este contexto, animó a los periodistas a no ceder “a la mediocridad”, ya que “la comunicación y el periodismo no existen fuera del tiempo y la historia”.

 

Por ello, reiteró la importancia de evitar “la confusión de lenguajes sin amor, a menudo ideológicos o partidistas”.

 

Citó también los avances tecnológicos y el “inmenso potencial” de la inteligencia artificial, que, sin embargo, “requiere responsabilidad y discernimiento para garantizar que pueda utilizarse para el bien de todos, de modo que beneficie a toda la humanidad”.

 

“Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar el mundo. Una comunicación desarmada y desarmadora nos permite compartir una visión diferente del mundo y actuar de manera coherente con nuestra dignidad humana”, subrayó.

 

Por último, animó a los periodistas a seguir en primera fila “para informar sobre los conflictos y las aspiraciones de paz, sobre las situaciones de injusticia y pobreza, y sobre el trabajo silencioso de tantas personas que luchan por crear un mundo mejor”.

 

“Por eso, os pido que elijáis con conciencia y valentía, el camino de la comunicación en favor de la paz”, concluyó.

 

Bendice a niños pequeños y un guiño a Perú

Al finalizar su discurso, el Papa León XIV se acercó a la multitud para hablar con los periodistas.

 

Al pasar por el pasillo central, bendijo al pequeño Lorenzo Ibáñez, hijo del veterano fotógrafo de EWTN News. “Es el segundo Papa que le bendice en menos de un año”, precisó su padre, Daniel, en declaraciones a ACI Prensa.

 

 

En primera fila se encontraba el consejo de AIGAV (Asociación de periodistas acreditados en el Vaticano) y algunos de ellos pudieron intercambiar unas breves palabras con el Santo Padre.

 

El corresponsal del diario español ABC, Javier Martínez-Brocal, le dijo que los periodistas son “aliados y no enemigos del Papa”. “Somos aliados porque buscamos la verdad”, le contestó el Santo Padre.

 

Otra periodista le recordó que mañana se celebra el día de la Virgen de Fátima y le preguntó si tenía pensado viajar pronto al santuario. “El Cardenal Prevost había decidido ir…pero los planes han cambiado ahora”, contestó León XIV.

 

También, muchos de ellos se ofrecieron a jugar con él al tenis, ya que es un gran aficionado de este deporte. “Juego, pero no muy bien”, les contestó el Pontífice con una sonrisa.

 

León XIV también tuvo tiempo de firmar una pelota de béisbol y de posar con una bufanda de lana de alpaca que se colgó del cuello, regalo de una periodista de Perú, el país que el Papa lleva en su corazón.

Etiquetas: Vaticano, Aula Pablo VI, Papa León XIII, noticias católicas.

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Bùsqueda de la Verdad con amor a ella: L-XIV

 

León XIV a los periodistas acreditados al cónclave

 

Por Papa León XIV.

ACIPRENSA, 12 de mayo de 2025.

 

A continuación, reproducimos el texto del discurso de León XIV dirigido a los comunicadores que se acreditaron ante la Santa Sede para la cobertura informativa de la muerte del Papa Francisco y el cónclave en el que fue elegido, en un encuentro celebrado el lunes 12 de mayo en al Aula Pablo VI del Vaticano.

 

Hermanos y hermanas:

 

Os doy la bienvenida, representantes de los medios de comunicación de todo el mundo. Gracias por el trabajo que habéis realizado y seguís realizando en estos días, que son verdaderamente un tiempo de gracia para la Iglesia.

 

En el Sermón de la Montaña, Jesús proclamó: «Bienaventurados los pacificadores» (Mt 5, 9). Esta es una bienaventuranza que nos interpela a todos, pero que es particularmente relevante para vosotros, llamando a cada uno de vosotros a esforzarse por un tipo de comunicación diferente, que no busque el consenso a toda costa, no utilice palabras agresivas, no siga la cultura de la competencia y nunca separe la búsqueda de la verdad, del amor con el que debemos buscarla humildemente.

La paz comienza con cada uno de nosotros: en la forma en que miramos a los demás, escuchamos a los demás y hablamos de los demás. En este sentido, la forma en que nos comunicamos es de fundamental importancia: debemos decir «no» a la guerra de palabras e imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra.

 

Permítanme, por tanto, reiterar hoy la solidaridad de la Iglesia con los periodistas encarcelados por buscar y difundir la verdad, al tiempo que pido su liberación. La Iglesia reconoce en estos testigos —pienso en quienes informan sobre la guerra incluso a costa de su vida— el coraje de quienes defienden la dignidad, la justicia y el derecho de las personas a estar informadas, porque solo las personas informadas pueden tomar decisiones libres. El sufrimiento de estos periodistas encarcelados interpela a la conciencia de las naciones y de la comunidad internacional, y nos exhorta a todos a salvaguardar el precioso don de la libertad de expresión y de prensa.

 

Gracias, queridos amigos, por vuestro servicio a la verdad. Habéis estado en Roma estas últimas semanas para informar sobre la Iglesia, su diversidad y, al mismo tiempo, su unidad. Habéis estado presentes en las liturgias de la Semana Santa y luego habéis dado cuenta del dolor por la muerte de Francisco, que sin embargo se ha producido a la luz de la Pascua. Esa misma fe pascual nos ha introducido en el espíritu del Cónclave, durante el cual han trabajado durante largas y fatigosas jornadas. Sin embargo, incluso en esta ocasión, han logrado relatar la belleza del amor de Cristo que nos une y nos hace un solo pueblo, guiado por el Buen Pastor.

 

Vivimos tiempos difíciles de navegar y de relatar. Son un desafío para todos nosotros, pero no debemos huir de él. Al contrario, exigen que cada uno de nosotros, en nuestros diferentes roles y servicios, nunca cedamos a la mediocridad. La Iglesia debe enfrentar los desafíos que le plantean los tiempos. Del mismo modo, la comunicación y el periodismo no existen fuera del tiempo y la historia. San Agustín nos lo recuerda cuando dice: «Vivamos bien y serán buenos los tiempos. Los tiempos somos nosotros» (Discurso 311).

 

Gracias, por tanto, por lo que habéis hecho para superar los estereotipos y los clichés a través de los cuales a menudo interpretamos la vida cristiana y la vida misma de la Iglesia. Gracias porque habéis captado la esencia de lo que somos y la habéis transmitido al mundo entero a través de todos los medios de comunicación posibles.

 

Hoy, uno de los retos más importantes es promover una comunicación que nos saque de la Torre de Babel en la que a veces nos encontramos, de la confusión de lenguajes sin amor, a menudo ideológicos o partidistas. Por eso, vuestro servicio, con las palabras que usáis y el estilo que adoptáis, es crucial.

 

Como sabéis, la comunicación no es solo transmisión de información, sino también creación de una cultura, de entornos humanos y digitales que se convierten en espacios de diálogo y debate. Al observar cómo se está desarrollando la tecnología, esta misión se vuelve cada vez más necesaria.

 

Pienso en particular en la inteligencia artificial, con su inmenso potencial, que, sin embargo, requiere responsabilidad y discernimiento para garantizar que pueda utilizarse para el bien de todos, de modo que beneficie a toda la humanidad. Esta responsabilidad incumbe a todos en proporción a su edad y a su papel en la sociedad.

 

Queridos amigos, con el tiempo nos conoceremos mejor. Hemos vivido —podemos decir juntos— unos días verdaderamente especiales. Los hemos compartido a través de todos los medios de comunicación: televisión, radio, internet y redes sociales. Espero sinceramente que cada uno de nosotros pueda decir que estos días han desvelado un poco del misterio de nuestra humanidad y nos han dejado el deseo de amor y paz.

 

Por eso, repito hoy la invitación que el Papa Francisco ha hecho en su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año: desarmemos la comunicación de todo prejuicio y resentimiento, fanatismo e incluso odio; liberémosla de la agresividad. No necesitamos una comunicación ruidosa y enérgica, sino una comunicación capaz de escuchar y de recoger las voces de los débiles que no tienen voz.

 

Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar el mundo. Una comunicación desarmada y desarmadora nos permite compartir una visión diferente del mundo y actuar de manera coherente con nuestra dignidad humana.

 

Ustedes están en primera línea para informar sobre los conflictos y las aspiraciones de paz, sobre las situaciones de injusticia y pobreza, y sobre el trabajo silencioso de tantas personas que luchan por crear un mundo mejor. Por eso, os pido que elijáis con conciencia y valentía el camino de la comunicación en favor de la paz.

¡Gracias y que Dios os bendiga!

Etiquetas: Iglesia Católica, periodistas, Cónclave 2025, León XIV.