Arzobispo llama a renovar la cultura política desde Cristo ante el 250° aniversario de Estados Unidos
Por Tessa Gervasini.
ACIPRENSA, 10 de febrero de 2026.
El Arzobispo de Baltimore, Mons. William Lori, instó a los católicos a fomentar una cultura política fundada en Cristo, priorizando la dignidad humana y el encuentro auténtico en medio de las divisiones partidistas en Estados Unidos.
“En la caridad y la verdad: hacia una cultura política renovada”, publicada con miras al 250.º aniversario de la Declaración de Independencia, es una de las nueve cartas pastorales y reflexiones que Lori ha escrito como Arzobispo de Baltimore.
La carta del 9 de febrero explora cómo este aniversario puede ser “un momento de gracia” y también de “responsabilidad”.
Estados Unidos puede sentirse orgulloso de sus logros y “del dinamismo de nuestra fe católica”, al tiempo que reconoce “las fracturas, heridas y crisis que marcan tanto nuestra vida nacional como, tristemente, incluso en ocasiones nuestra vida eclesial”, escribió Mons. Lori.
“Al acercarse nuestra nación al 250.º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia, nos encontramos invitados a un momento de profunda reflexión y renovación”, señaló.
“Los aniversarios no son meramente ocasiones de nostalgia o celebración. La auténtica memoria siempre nos orienta hacia la renovación; nos llama a considerar no solo quiénes hemos sido y en quiénes nos estamos convirtiendo, sino, por la gracia de Dios, quiénes estamos llamados a ser”.
La carta se apoya en enseñanzas de los papas, el Concilio Vaticano II, la Constitución y la vida de los santos.
El discurso político desde una mirada católica
La carta subraya el ambiente político estadounidense, señalando que “el discurso político se ha vuelto más vitriólico de lo habitual”. Mons. Lori pidió escucha sinodal, virtud cívica y caridad patriótica —como la vivida por el Beato Michael McGivney— para renovar la vida pública con verdad, responsabilidad y esperanza.
McGivney, fundador de los Caballeros de Colón, sirvió a familias inmigrantes y afrontó su inseguridad económica y exclusión. Mons. Lori afirmó que la caridad auténtica, la unidad, la fraternidad y el amor patriótico deben guiar la manera en que los católicos se relacionan con los migrantes y apoyan su dignidad e inclusión.
Según el arzobispo, la polarización ideológica y cultural “ha producido una epidemia de soledad y aislamiento: una dolorosa sensación de estar desarraigados, incomprendidos o no escuchados”.
“La sinodalidad es, en su esencia, un compromiso de escuchar con humildad, hablar con honestidad y discernir con el Espíritu Santo, todo ello caminando juntos, no separados. Esa unidad no significa uniformidad ni elimina el desacuerdo. Más bien refleja una verdad más profunda: nuestra comunión en Cristo precede a nuestras diferencias”, escribió.
Según el prelado, la sinodalidad “no disuelve el desacuerdo. Lo espera, porque personas diversas inevitablemente verán el mundo desde distintos ángulos”. La carta describe cómo se vive esto en la política: disposición renovada a escuchar, rechazo a demonizar, compromiso con el discernimiento y un camino compartido.
El mundo necesita también “un nuevo tipo de política: una que comience no con el poder, sino con la verdad de la persona humana revelada en Jesucristo”, afirmó. Esta política debe resistir la idolatría de la ideología, honrar la dignidad de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, proteger a los vulnerables y marginados, promover el diálogo en lugar de la acusación y anteponer el bien común a la lealtad partidista.
Una “presencia política católica madura” defenderá siempre la vida en todas sus etapas, abogará por los pobres y vulnerables, insistirá en la justicia racial y social, promoverá la paz y rechazará la violencia, y defenderá la libertad religiosa para todos.
Para construir una mejor cultura política, “debemos aprender nuevamente a encontrarnos”, saliendo de las zonas de confort ideológico, dialogando con quienes están en los márgenes o piensan distinto, sanando las heridas que dividen y comprometiéndonos con el perdón.
Virtudes en la vida pública
Mons. Lori llamó a emplear las virtudes cardinales en la vida pública para lograr una “participación política saludable”.
La prudencia permite “evaluar las políticas no por eslóganes o apelaciones emocionales, sino por su impacto real en la dignidad humana”.
La justicia es “fundamental para la vida política”, pues impulsa a honrar la dignidad de cada persona y proteger sus derechos y responsabilidades.
La fortaleza “nos capacita para perseguir lo correcto pese al miedo, la intimidación o la dificultad” y para defender a los vulnerables incluso cuando resulte políticamente incómodo.
La templanza “modera nuestros impulsos y nos ayuda a resistir el exceso”; en la política actual, quizá sea la virtud más necesaria, al invitarnos a hablar con cuidado, evitar juicios precipitados y no buscar “ganar” a costa de la verdad o el bien común.
Renovación
De cara al 250.º aniversario, Mons. Lori invitó a todos los católicos y personas de buena voluntad a comprometerse con una cultura política renovada y responder al llamado de la esperanza.
La carta concluye proponiendo “un camino hacia adelante”: renovar la oración por la nación, practicar el diálogo civil, rechazar el odio y la violencia, servir al bien común, formar las conciencias y encontrarse con quienes son distintos.
“En medio de la agitación política, la Iglesia no se retira de la vida pública ni se alinea con ninguna identidad partidista. Permanece como siempre ha sido: sacramento de unidad, faro de esperanza y maestra de la verdad”, afirmó.
“Su misión no es ganar elecciones, sino formar santos. No asegurar poder, sino proclamar el Evangelio. No reflejar las divisiones de la sociedad, sino sanarlas”.
“Nuestra nación necesita católicos que encarnen esta misión: mujeres y hombres cuya vida dé testimonio de la dignidad de toda persona humana, cuyo amor tienda puentes, cuyo valor resista el odio y cuya fe afirme que la desesperación no tiene la última palabra. El panorama cívico puede parecer oscuro a veces, pero la Iglesia ha atravesado tiempos más oscuros y ha salido más fuerte, purificada y más fiel. También nuestra nación puede hacerlo”.
Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.
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