UE y Mercosur firman histórico acuerdo de libre comercio
Noticias DW, 170126.
El pacto representa 30% del PBI mundial y comprende más de 700 millones de consumidores. Más de 90% del comercio bilateral estará libre de imposiciones aduaneras.
La Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron este sábado (17.01.2026) en la capital paraguaya Asunción un importante acuerdo para crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo después de más de 25 años de negociaciones.
Nuevo marco representa 30% del PBI mundial y más de 700 millones de consumidores
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, los presidentes de Argentina, Uruguay y Paraguay y los cancilleres de los países suramericanos firmantes terminaron la ceremonia de firma con una ovación y una foto grupal en el auditorio del Banco Central de Paraguay.
Von der Leyen afirmó antes de la firma que la UE y el Mercosur eligen “el comercio justo sobre los aranceles”. Por su parte, Costa calificó el acuerdo como una “apuesta decidida” frente “al uso del comercio como arma geopolítica”.
El convenio, que se negocia desde 1999 entre la UE y los miembros fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) crea un mercado que representa 30% del PBI mundial y comprende más de 700 millones de consumidores.
Más de 90% del comercio bilateral estará libre de imposiciones aduaneras
El mandatario anfitrión, el paraguayo Santiago Peña, elogió que lo dos bloques hayan elegido “el camino del diálogo” y “la cooperación”. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no acudió a la cita.
Este tratado UE-Mercosur elimina aranceles a más de 90% del comercio bilateral y favorece las exportaciones de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas europeas a los miembros del bloque americano. A cambio, facilita la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soja de Suramérica.
Asimismo, se prevé que las exportaciones de la UE al Mercosur aumenten en 39%, mientras que las exportaciones del Mercosur a la UE aumentarían 17%.
rr afp/ap.
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La nueva importancia para Sudamérica del acuerdo UE-Mercosur
Philipp Lichterbeck
Noticia DW, 170126.
En Sudamérica se empieza a percibir de otra manera el acuerdo entre la UE y Mercosur: el enfoque ya no solo se centra en el comercio, sino también en la relevancia geopolítica de la región.
La percepción del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europeay los países sudamericanos del Mercosur ha cambiado drásticamente en Sudamérica en los últimos meses.
El debate ya no se centra en su importancia económica, sino en su dimensión geopolítica. Los sudamericanos ahora ven el acuerdo, que se firmará el sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay, como una oportunidad para reposicionarse en un mundo en rápida evolución.
Donald Trump es en gran medida responsable de este cambio, al aumentar los aranceles, retirar a Estados Unidos de organizaciones internacionales, reclamar las materias primas de otros países e interferir en sus políticas internas como, por ejemplo, en Brasil.
Teniendo en cuenta la situación, la UE, junto con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, decidió centrarse en la cooperación, el respeto a las normas y la fiabilidad a largo plazo.
Preocupación por el creciente intervencionismo estadounidense
El analista político brasileño Thomas Traumann cree que el chovinismo económico de Trump ha acelerado la decisión de anclar el acuerdo.
Para Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina, el pacto también tiene una clara dimensión de política de seguridad. La intervención militar estadounidense en Venezuela y las amenazas militares de Trump contra Cuba, Colombia, México y otros países, se consideran una señal de que Washington quiere dominar el hemisferio a su antojo.
Para Brasil en particular, el acuerdo es casi como una póliza de seguro. Al mismo tiempo, otorga al bloque mayor peso internacional y lo fortalece internamente. El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, habló de “salto cualitativo” para toda la región.
Materias primas estratégicas
Para Brasil, el acuerdo es verdaderamente histórico, según el politólogo germano-brasileño Oliver Stuenkel. Permite la integración de la industria brasileña en las cadenas de valor globales y, por primera vez, pone de relieve las tierras raras brasileñas: Brasil posee alrededor del 20 por ciento de las reservas mundiales de minerales críticos necesarios para la producción de baterías, semiconductores, tecnologías energéticas y armas modernas. En una fase de creciente dependencia de China, que hasta ahora ha tenido casi el monopolio sobre estos minerales, Brasil se está convirtiendo en un nuevo actor clave.
Sin embargo y desde una perspectiva puramente económica, el pacto muestra la asimetría de intereses entre la UE y Mercosur. Mientras que Sudamérica, gracias a sus vastas extensiones, suelo fértil y agricultura moderna, ofrece principalmente productos agrícolas, Europa suministra bienes industriales: maquinaria, automóviles, productos químicos y farmacéuticos.
En un estudio, la filial europea de la Fundación Getulio Vargas (FGV), de Brasil, advierte de no sobrevalorar el pacto como motor de crecimiento para Sudamérica. “Existe el riesgo de que los países del Mercosur se queden estancados en su papel de proveedores de bienes de bajo valor”, afirma Mariana Fleischhauer, una de las autoras del estudio, quien añade que “al mismo tiempo, las industrias locales se ven presionadas por la fuerte competencia europea”.
Efectos económicos limitados
Fleischhauer explica a DW que los efectos positivos se traducen en precios más estables, mejores márgenes y menos en un aumento del volumen de exportación. La FGV (Asociación Alemana de la Economía Global) proyecta un crecimiento del PIB a largo plazo para Mercosur de tan solo entre el 0,3 y el 0,5 por ciento. Los países más pequeños, Uruguay y Paraguay saldrían desproporcionadamente beneficiados.
En este sentido, si bien el comercio con la UE ofrece más previsibilidad política que el comercio con EE. UU. y menos volatilidad que el comercio con China, sus efectos económicos generales son limitados.
Es comprensible que los aspectos geopolíticos dominen actualmente la percepción del acuerdo en Sudamérica. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. y las intenciones políticas de China sobre América Latina han aumentado la preocupación en la región, que pueda quedar atrapada en el fuego cruzado entre las dos superpotencias. Con el acuerdo UE-Mercosur, Sudamérica ahora tiene una alternativa.
Pero, ¿no se está sobrecargando el acuerdo con expectativas excesivas? José Augusto Fontoura Costa, jefe del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad de São Paulo, cree que, “por sí solo, (el acuerdo) no es capaz de revertir la erosión general de las instituciones ni de restaurar el antiguo papel de Europa en las relaciones con Sudamérica”. Y el politólogo Stuenkel tiene un consejo para la región: lo mejor que Sudamérica puede hacer en estos momentos es mantener abiertas las opciones.
(rmr/ms).
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Firma del acuerdo UE-Mercosur: las vallas del último tramo
Mirra Banchón.
Noticia DW, 160126.
Deja tres décadas de negociación atrás. No obstante, el acuerdo UE-Mercosur tiene que saltar aún algunas vallas en el último tramo de su carrera.
“Esto no es un punto de llegada, es un punto de partida. Es un logro extraordinario, mucho más a la luz del mundo que nos ha tocado vivir”, dice a DW Ernesto Talvi, investigador principal del Instituto Elcano y exministro de Exteriores de Uruguay.
“En un mundo donde campean las relaciones de poder y la competencia entre bloques, a quienes todavía creemos en un mundo basado en la cooperación, en el consenso y en las reglas, se nos posibilita ponernos de acuerdo por esta vía”, afirma Talvi, poco antes de la firma del Acuerdo entre la Unión Europea y los países del Mercosur.
Han tenido que pasar casi tres decenios para llegar a este momento de un acuerdo que, como suelen recalcar sus defensores, crea la mayor zona de libre comercio del mundo.
“Se suelen confundir estos acuerdos con tratados meramente comerciales; no lo son. Tienen 30 capítulos que definen un marco de normas acordado entre partes iguales para decisiones de comercio, inversión, cooperación y resolución de diferendos. Definen también estándares ambientales, sociales, digitales, laborales; estos son una apuesta muy concreta a un modelo de desarrollo sostenible, con trabajo decente y protección social”, afirma.
Lo que le toca enfrentar aún al acuerdo UE-Mercosur
No obstante, la situación sigue siendo escarpada para este acuerdo de asociación. Por cuestiones pragmáticas y estratégicas, fue dividido en dos: uno provisional ( iTA,,solo comercial) de más fácil aprobación; y el definitivo (EMPA, comercial, de cooperación y diálogo político), que tiene aún muchos obstáculos por salvar.
Como fuere, pasado el momento festivo se impondrá la realidad y el enfrentamiento con las últimas y difíciles vallas que tendrá que sortear el acuerdo, comenzando por el Parlamento Europeo en Estrasburgo.
Previendo esto y con la experiencia de acuerdos anteriores, la Comisión Europea creó estos dos acuerdos: el provisional que, según lo aprobado por mayoría cualificada (no por unanimidad) en el Consejo de la Unión Europea, podría entrar en vigor tan pronto uno de los parlamentos de los países del Mercosur lo aprobara; entraría en vigor provisionalmente, hasta más ver.
Cabe recordar que la parte comercial del Acuerdo con los países de América Central entró en vigor provisionalmente en 2012 y los parlamentos nacionales de la UE necesitaron una década para aprobarlo en su conjunto.
“El voto de aprobación en el Consejo Europeo fue agridulce, porque se evidenció que todavía existe oposición en países importantes y grandes como Francia y Polonia, también en Hungría, Irlanda y Austria”, explica a DW Pablo Rúperez, director de asuntos europeos de la consultora internacional LLYC.
En el reciente informe de LLYC se resalta, especialmente, los efectos positivos a corto plazo que podría tener el acuerdo a ambos lados del Atlántico, sobre todo para el sector privado.
No obstante, “dado que el debate ha estado centrado en el impacto en el sector agrícola y, dada la oposición de ciertos gobiernos, es posible que el voto en el Parlamento se dé en clave nacional. Aún no está todo hecho”, subraya Rúperez
Con todo, “la percepción del acuerdo ha ido cambiando. Si bien persiste la idea de que es un acuerdo comercial, el segundo mandato de Trump, la crisis con Rusia y Ucrania, el creciente asertividad China han ido incrementando su percepción como de cuestión geopolítica e imprescindible”, subraya Rúperez.
Los perdedores del acuerdo UE-Mercosur
Efectivamente, no faltan los informes sobre los impactos nocivos del incremento de áreas dedicadas al gran agronegocio que impactarán en el medioambiente, en la Amazonía y en las comunidades locales; también de los efectos de esas importaciones en los pequeños agricultores europeos.
No faltan tampoco las advertencias de los sindicatos del Mercosur en cuanto a los impactos laborales negativos en su sector industrial. Y menos están ausentes las advertencias sobre la desregulación por la que ha optado la propia Comisión Europea. Esta tendrá su impacto tanto en las relaciones con el Mercosur como con otros socios latinoamericanos, que entretanto irían desde el Río Bravo hasta Patagonia.
Necesidad de optimismo
¿Qué responden sus defensores a los perdedores de este acuerdo? “No son acuerdos ingenuos, por algo se han tardado tanto en concretarse”, responde a DW el investigador Ernesto Talvi. Hace alusión a previstos períodos de desgravación, cuotas máximas, salvaguardas, cooperación para la adaptación.
“Claro que hay sectores sensibles, se intenta tenerlos en cuenta e incluso compensarlos en aras de un bien mayor: este acuerdo genera un beneficio muy grande, tanto económico como geopolítico para la Unión Europea y el Mercosur en su conjunto”, responde Talvi.
Viendo los pros y los contras,¿no es esta una visión muy optimista? “No es un tema de optimismo, sino de mirada estratégica”, responde Ernesto Talvi.
“Cuando este acuerdo se ratifique, tanto en el caso menos problemático de los países del Mercosur como del Parlamento Europeo y los Estados miembros de la UE, Europa va a tener acuerdos con el 95 por ciento del PIB latinoamericano. Superando obstáculos técnicos, esto podría crear un área económica integrada de 1100 millones de personas. Este es un planteo estratégico; la firma del acuerdo UE-Mercosur permite una plataforma para objetivos más ambiciosos”, concluye Ernesto Talvi.
(ms).

























