La comunidad de San Bernardino de Milpilla se ha logrado la diversificación económica gracias a la venta de bonos de carbono, por lo que ahora opera desde una funeraria hasta una purificadora de agua, informó Claudia Hernández, Espino, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
De acuerdo con la funcionaria estatal, los poseedores del bosque en Durango han desarrollado una conciencia en la conservación de los predios, por lo que han sido certificados en su aprovechamiento adecuado, y ello ha generado una dinámica económica benéfica para la comunidad.
“El sector forestal esta dando pasos más allá de lo que es nada más la venta o la comercialización de madera, hay ejidos y comunidades ejemplares, quisiera mencionarlos a todos pero bueno como referente pongo al ejido San Diego de Tenzais, el ejido el Tarahumar, lo que es la comunidad de San Bernardino de Milpillas Chico”, dijo la Secretaria.
Entre los poseedores del bosque ha permeado la idea de conservar el bosque, aseguró la Secretaría, así como certificar las áreas forestales para a través del cuidado de los predios obtener financiamiento que ha permitido desarrollar otras iniciativas productivas.
“Por mencionar lo que es aquí la comunidad de San Bernardino de Milpillas, bueno cuentan con dos o tres aserraderos, uno aquí en la ciudad capital, ellos cuentan también con servicio funerario, ellos están también produciendo un tipo de carbón ecológico, aprovechando el encino, ellos también tienen una purificadora de agua, han desarrollado proyectos todo derivado justamente de este aprovechamiento forestal pero principalmente de la venta de captura de carbono”, dijo Hernández Espino.
Según la Secretaria este tipo de esquema se han multiplicado en beneficio del cuidado y conservación del bosque duranguense que a la par sigue siendo uno de los principales productores de madera en el país.

























