Fracaso Moral y Negligencia Mortal, la Crísis Climática: ONU

Naturaleza y medio ambienteGlobal

ONU denuncia fracaso en limitar el calentamiento global

Noticias DW, 061125.

António Guterres dio un primer discurso en el evento previo a la COP30 de Belém, apuntando a la inacción de los países y la falta de compromiso.

 

“Hemos fracasado” en el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a la era preindustrial, lamentó este jueves (06.11.2025) el secretario general de la ONU, António Guterres, en la cumbre de líderes previa a la COP30 en la ciudad brasileña de Belém.

 

Guterres dijo que décadas de retraso y negación condujeron a que se haya “fallado en asegurar que nos mantengamos por debajo de 1,5 grados”, el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París. “Esto es un fracaso moral y una negligencia mortal”, y agregó que el mundo aún puede minimizar los daños si acelera acciones como la eliminación gradual de los combustibles fósiles.

 

Cada año que la temperatura supere ese límite, dijo, golpeará duramente las economías, profundizará las desigualdades y los países en desarrollo que menos contribuyeron a provocarlo serán los más afectados.

 

El secretario general de la ONU también criticó que “demasiados” dirigentes “siguen siendo rehenes” de los intereses de los combustibles fósiles. Guterres señaló también que la falta de acción inmediata pone en riesgo el futuro de las próximas generaciones y amenaza la estabilidad de los ecosistemas y la economía mundial.

 

Acciones insuficientes

El secretario general reconoció que los nuevos planes climáticos de cada país y sus compromisos para la reducción de gases de efecto invernadero representan un avance, pero señaló que “aún están muy por debajo de lo necesario”. “Mientras tanto, la crisis climática se está acelerando”, añadió.

 

Asimismo recordó que las emisiones de gases contaminantes alcanzaron un nuevo máximo el año pasado, al aumentar un 2,3 % en relación con 2023, y advirtió que en 2025 siguen creciendo, según datos divulgados este jueves por la Organización Meteorológica Mundial.

 

El líder de Naciones Unidas, igualmente, fue enfático al decir que el límite de 1,5 °C de calentamiento global no es una meta simbólica, sino una “línea roja para la humanidad” y dijo que si el mundo actúa ahora y a gran escala, se puede lograr que la crisis climática sea lo más “baja, breve y segura posible”.

(mn/efe, afp).

 

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NOTA RELACIONADA.

La cumbre previa a la COP30 busca financiación climática

Nádia Pontes.

Noticias DW, 061125.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio da Silva, inauguró la cumbre de líderes previa a la COP30, en la que se pretende establecer un fondo de inversión para la conservación de los bosques.

 

El 6 y 7 de noviembre de 2025 se reúnen más de 50 políticos en la cumbre de líderes, la antesala a la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima, la COP30, que comenzará el próximo lunes, 10 de noviembre, en la ciudad de Belém, Brasil.

 

Este año, el anfitrión de la COP30 es el presidente brasileño Luiz Inácio da Silva.

 

La cumbre reunirá a 143 delegaciones y 57 de ellas vendrán con sus máximos representantes.  Entre los dirigentes que participarán figuran Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Emmanuel Macron (Francia), Friedrich Merz (Alemania) y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, según informaron fuentes oficiales brasileñas.

 

Hacia el billón

El tema candente de la cumbre será la financiación climática. En la COP29 en Bakú, Azerbaiyán, los países desarrollados se comprometieron en el documento final a aportar 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035 para que los menos desarrollados pudieran hacer frente al cambio climático. Según las estimaciones de los expertos, sin embargo, el mínimo necesario es de 1,3 billones de dólares anuales.

 

Desde entonces, un grupo de diplomáticos ha estado tratando de trazar una hoja de ruta para lograr reunir dicha cantidad. La realización del informe, “Hoja de ruta de Bakú a Belén hacia los 1,3 billones”, estuvo coordinado por el embajador brasileño André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, y Mukhtar Babayev, presidente de la COP29 en Azerbaiyán.

 

En el documento de 81 páginas se llegó a la conclusión de que es posible llegar a los 1,3 billones mediante el aumento de las donaciones y la financiación, la creación de un espacio fiscal que permita a los países canjear sus deudas por inversiones en la naturaleza, el uso de finanzas privadas y la reforma de los sistemas financieros, incluyendo los riesgos climáticos en las regulaciones.

 

Ahora queda por ver en qué medida dicho documento influirá en las negociaciones entre los líderes políticos en los próximos días.

 

Según el informe y, en caso de que se dé luz verde al proyecto, la prioridad será invertir en la adaptación, las pérdidas y los daños causados por el cambio climático. Otros objetivos son la generación de energía limpia, la conservación y restauración de la naturaleza, el crédito rural y los incentivos para establecer una agricultura resiliente y una transición justa con inclusión social.

 

Sin embargo, no hay garantías de que el dinero llegue con facilidad a quienes más lo necesitan. “Los países vulnerables se enfrentan a obstáculos burocráticos y a los requisitos de acreditación de las instituciones financieras”, explica Marina Guião, analista de política climática del Instituto Laclima en entrevista con DW.

 

Tatiana Oliveira, de la ONG WWF Brasil, cree que los fondos climáticos “deben someterse a una revisión de gobernanza, captación de fondos y transparencia durante la COP30. Los países deberían analizar la hoja de ruta Bakú-Belém, replantearse criterios como la ampliación de la base de donantes y la rendición de cuentas de las contribuciones a través de bancos multilaterales”.

 

Conservación de bosques, otro tema central

En Belém, Lula presentará un proyecto innovador, el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF). Se trata de una iniciativa que intentará reconocer económicamente a quienes protegen sus bosques y al mismo tiempo frena la crisis climática.

 

La iniciativa se inspira en instrumentos de inversión soberana, no en donaciones directas. El TFFF quiere movilizar 125 mil millones de dólares, con contribuciones iniciales de 25 mil millones provenientes de fondos soberanos. Los inversionistas se embolsarían alrededor de 4 mil millones de dólares.

 

“Estas ganancias se distribuirían entre los inversionistas y una parte se destinaría a los países con bosques, con el fin de recompensar financieramente la conservación del medio ambiente”, explica Marina Guião, analista de políticas climáticas del Instituto Laclima, en entrevista con DW.

 

Brasil quiere garantizar que los inversionistas recuperen el monto invertido y reciban dinero acorde con las tasas promedio del mercado.

 

Según Oliveira, el TFFF goza de “gran prestigio” entre las organizaciones ambientalistas por proponer un acuerdo más equitativo entre el Norte y el Sur, tanto en la captación como en la distribución de recursos. El mecanismo, según ella, prevé la asignación de hasta un 20 por ciento de los recursos a los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales.

 

“Los grupos indígenas de Brasil y otras regiones participaron activamente en el proceso de negociación y llegaron a un acuerdo con los representantes del mecanismo y el Banco Mundial, que administrará los recursos del fondo”, elogió Oliveira.

 

Atraer nuevas inversiones

Otra de las prioridades del mandatario brasileño es la reducción de la histórica tensión entre el Norte y el Sur. Lula habló sobre el complejo contexto geopolítico y la importancia del multilateralismo global.

 

Según Gustavo Souza, director sénior de políticas públicas e incentivos de Conservation International de Brasil, los antiguos fondos y sistemas de financiación climática adolecen de problemas estructurales.

 

Es necesario atraer nuevas inversiones sostenibles y redirigir aquellas que financian la destrucción ambiental, argumenta Souza, reasignando estos recursos a la conservación y al uso sostenible de los ecosistemas, y cortando de una vez por todas el flujo de dinero hacia las actividades económicas que promueven la deforestación y la degradación.

 

(rmr/ms).